Agentes de la Senad decomisaron unas 10 toneladas de marihuana en un pequeño pueblo campesino en el departamento de San Pedro, donde la mayoría de sus habitantes se dedican a la producción ilegal de la droga que luego es vendida al país vecino Brasil.


La misma fue hallada en un precario almacén en el interior de la colonia campesina San José del Norte, más conocida como Kambá Rembé, donde hace unos meses, tras una intervención anterior de las autoridades, los vecinos protagonizaron protestas pidiendo apoyo del Estado para dejar de cultivar marihuana.

Durante la intervención, compartida con la Fuerza de Tareas Conjuntas (FTC), encargada de la lucha a la guerrilla que opera en ese departamento y en los vecinos Amambay y Concepción, no se detuvo a ninguna persona, según la Senad.

La droga fue trasladada hoy a Asunción, donde fue pesada y arrojó un total de 9,985 toneladas que fueron almacenadas en los depósitos de la Senad hasta que un juez ordene su incineración.

“Las parcelas ya estaban cosechadas. Lo particular es que no trabajan para ninguna organización criminal sino que los campesinos formaron una cooperativa en donde casi todos participan y se autofinancian”, declaró a Efe Francisco Ayala, portavoz de la Senad.

Kambá Rembé es un asentamiento campesino aislado de las grandes ciudades del departamento, sin caminos de asfalto y escasa red eléctrica, donde sus habitantes sobreviven plantando hortalizas para comer y marihuana para cambiar por carne o dinero, según pudo constatar Efe el pasado septiembre.

La situación de la zona es conocida desde 2009, cuando la Policía Antinarcóticos hizo una intervención para destruir esos cultivos.

Entonces, el Gobierno intentó abordar el problema y los campesinos dejaron de cosechar marihuana con la esperanza de volver a dedicarse a otros productos si se mejoraban los caminos, las instalaciones eléctricas y el acceso a agua potable.

Pero la ausencia de respuesta del Estado y el aislamiento que persiste en la zona volcó de nuevo en 2013 a miles de familias al cultivo de la planta ilegal, un hecho que volvió a ser cotidiano en la zona.

Aunque el cultivo de marihuana es ilegal en Paraguay, más de la mitad de esta empobrecida comunidad de 4.000 habitantes, tiene plantaciones de tres o cuatro hectáreas de esa yerba junto a su casa.

Un kilo de marihuana se cambia en la zona por un kilo de carne o por 20.000 guaraníes (unos 4 dólares). Mientras que su venta en Brasil no baja de los 150 dólares el kilo, según fuentes consultadas.

Es un secreto a voces en un país de 6,5 millones de habitantes que es el principal productor de esta droga en toda Sudamérica, según las autoridades.

Con plantaciones que ocupan unas 6.000 hectáreas, las organizaciones de narcotráfico de la región exportan al año unas 20.000 toneladas de marihuana, el 80 por ciento de ellas a Brasil, el resto a Argentina, Uruguay y Chile, donde el kilo ronda los mil dólares.