El Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la mayor central obrera de Ecuador, volvió hoy a las calles en protesta contra el Gobierno del presidente Rafael Correa, ausente del país por su participación en la cumbre sobre cambio climático (COP21) que tiene lugar en París.


Varios sindicatos de Ecuador salieron a las calles para rechazar un paquete de enmiendas constitucionales / EFE

La protesta del FUT, apoyada por indígenas y otros grupos sociales, recorrió varias calles de Quito hasta la Asamblea Nacional (Parlamento) para exigir que se archiven unas enmiendas a la Constitución impulsadas por el Ejecutivo.

Una de ellas permite la postulación a la reelección de forma indefinida de cargos por voto popular, una reforma que asusta a la oposición por la posibilidad de que Correa pueda presentarse para repetir en el poder en los comicios del 2017.

Pese a que el mandatario ha dado a entender que no lo hará y por ello ha defendido que se haya incluido una disposición transitoria en el paquete de enmiendas que impediría su postulación en esos comicios, los sindicatos dudan que ello se concrete.

“Ya no le creemos” a Correa, aseguró el presidente del FUT, Pablo Serrano, al señalar que la demanda de los sectores sociales críticos al Gobierno es que se “archiven” las quince enmiendas propuestas por el régimen.

Para el líder sindical, la posibilidad de reelección indefinida no debería ser enmendada en la Constitución que, actualmente, permite la posibilidad de repetir por una sola vez.

Según Serrano, si Correa ya tiene dos periodos consecutivos debería, mejor, “irse a su casa”.

Además, sostiene que ese tipo de enmiendas deberían ser aprobadas en consulta popular o por una nueva Constituyente que cambie “todo lo que haya que reformar” y no se sigan haciendo cambios a conveniencia del Gobierno.

Serrano se detuvo a criticar una enmienda que, según dijo, impide la sindicalización y limita el derecho a la huelga en el sector público, aunque en ese tema la Asamblea también incluyó otra disposición transitoria que acepta esas prerrogativas, aunque regula la contratación colectiva en las instituciones del Estado.

El líder sindical aseguró que se limitan los derechos sindicales y se contradice con convenios internacionales, por lo que insistió en que las protestas continuarán.

También dijo que son otros asuntos que están fuera de las enmiendas por lo que los sindicatos han decidido movilizarse, como el alto costo de la vida, la conflictividad laboral y el aumento de los despidos en el sector privado y público.

Rechazó las acusaciones del oficialismo en el sentido de que la protesta sindical, supuestamente, obedece a intereses políticos de cara a las elecciones del 2017 y aseguró que ese tipo de comentarios solo pretenden desprestigiar a quienes se oponen al Gobierno.

A grito de “Fuera Correa, fuera”, los manifestantes se dirigieron a la Asamblea legislativa, fuertemente custodiada por la Policía, y, pese a que no se registraron incidentes mayores, hubo el lanzamiento de huevos y tomates contra los agentes.

Las protestas también se reprodujeron en otras ciudades del país como la costera de Guayaquil y la andina de Cuenca.

Dirigentes de la movilización anunciaron que se prepara un paro o huelga nacional para el día en que el Parlamento convoque al segundo debate sobre las enmiendas, que se espera sea para los primeros días de diciembre.

De su lado, Correa, que se encuentra en Francia para participar en la cumbre sobre cambio climático de París, ha criticado las protestas y ha acusado a los sindicatos de oposición de hacerle el juego a la derecha política del país con sus movilizaciones.

Además, en su cuenta de Twitter, recordó hoy que hace nueve años ganó sus primeras elecciones, entonces apoyado por grupos sindicales, indígenas y de izquierdas ahora en la oposición.

“Hace 9 años, el domingo 26 de noviembre 2006, ganamos la Presidencia de la República y el país cambió para siempre. Nada ni nadie nos podrá volver al pasado”, escribió Correa.

Llamó a sus compatriotas a estar unidos para defender el proceso de “Revolución ciudadana”, como denomina al modelo de gobierno que impulsa y que es criticado por la oposición.

“Pese a sus medios de comunicación, sus billetes y su violencia, no podrán detener los logros de una revolución que ya es leyenda y que transformó al Ecuador en un país de vanguardia en muchos campos, después de ser de los más atrasados del continente”, añadió.

EFE