Tras meses de críticas por la gestión de la ciudad, Roma intenta al menos limpiar su imagen con la restauración de monumentos, la prohibición de "centuriones" turísticos o el acuerdo con el Vaticano para proteger su centro histórico.



Estas son solo algunas de las iniciativas que ha puesto recientemente en marcha una capital que se prepara para el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que comienza el próximo 8 de diciembre.

Y lo hace sin alcalde después de que Ignazio Marino dimitiera, retirara posteriormente su renuncia y fuera finalmente expulsado por sus propios concejales.

Roma ha vivido meses de críticas por la escasez de recursos en las arcas del Ayuntamiento, por tener las calles llenas de baches, por el mal servicio de sus transportes y por mostrar una imagen sucia, con basuras que desbordan contenedores, caen en las aceras y hasta provoca la aparición de ratas en su centro histórico.

Ahora se prepara al menos a intentar limpiar su imagen con iniciativas como la prohibición de “centuriones” turísticos que tradicionalmente se ubicaban cerca de monumentos como el Coliseo para fotografiarse con los visitantes a cambio de dinero.

La ordenanza ha sido impulsada por el consistorio y firmada por el comisario Francesco Paolo Tronca, nombrado por el primer ministro, Matteo Renzi, hasta que se convoquen nuevas elecciones, y tiene como objetivo proteger el decoro y el patrimonio de la capital.

En la misma línea, el Ayuntamiento romano también ha prohibido los triciclos para el transporte de personas (rickshaw), que permiten a los turistas conocer la ciudad de un modo alternativo a los tradicionales autobuses turísticos.

Tampoco estarán permitidos ya los vendedores a pie de calle que ofrecen billetes de acceso a museos o de recorridos turísticos.

Prohibiciones que el consistorio romano quiere que se cumplan y por eso ha dispuesto que la Policía local tenga la potestad para poner multas y tomar las medidas que considere necesarias para asegurar el “riguroso respeto” de su ordenanza.

“El Año Santo será gestionado sin problemas por la capital italiana”, ha dicho en diversas ocasiones Renzi.

Convencido de ello, el primer ministro ha anunciado que Roma dispondrá de 200 millones de euros para que los emplee en su transporte, la acogida a los peregrinos, su sanidad, obras públicas y saneamiento.

Roma quiere cambiar y otro intento es el acuerdo firmado entre Ejecutivo italiano y el Vaticano para proteger el centro histórico de la capital.

El acuerdo también se ha alcanzado con la intención de revalorizar y fomentar el cuidado de las propiedades extraterritoriales de la Santa Sede y la basílica de San Pablo Extramuros.

El reciente compromiso contempla la creación de un organismo “permanente de mutua cooperación” que recibirá el nombre de “Grupo de Coordinación Transfronterizo” y que se ocupará de “coordinar, monitorizar, informar y revalorizar” estas zonas que forman parte del Patrimonio Mundial declarado por la Unesco desde 1980.

Y es que el centro histórico de Roma reúne monumentos de incomparable valor y con siglos de historia, desde el Coliseo hasta el Panteón o los Foros Romanos.

Roma también es conocida por la majestuosidad de su Fontana di Trevi, recientemente restaurada y que ofrece ahora una imagen limpia y completamente blanca, alejada de la contaminación grisácea que mostraba anteriormente debido al paso del tiempo.

Después de año y medio cubierta de andamios y sin agua por las obras de restauración, a principios de este mes esta monumental fuente que presenta el carro marino de Neptuno sobre una impresionante cascada volvió a brillar.

Recuperó su esplendor, el agua volvió a correr por su superficie y volvió a lucir un blanco impoluto, propio de los mármoles que la forman.

Pero la Fontana di Trevi no es el único monumento que Roma está restaurando gracias a la financiación de algunas empresas privadas, sino que el Coliseo también está sometido desde hace meses a trabajos de limpieza y recientemente han comenzado estas labores en la Plaza de España.

Roma está realizando una limpieza de cara para mostrar su mejor imagen a los miles de peregrinos que se espera que visiten la capital desde el próximo 8 de diciembre hasta el 20 de noviembre de 2016, fechas entre las que se celebrará el Año Santo impulsado por el papa Francisco. EFE