La fascinante historia de Jamie Vardy, el futbolista que ayer, tras anotar frente al Manchester United y encadenar once jornadas consecutivas marcado, igualó el récord del mítico Ruud van Nistelrooy, ha cautivado al país.


Este delantero espigado, rápido y con buen remate, quien con sus 14 goles es el máximo artillero del campeonato, ha entrado en los libros de historia de la Premier League apenas cinco años después de estar jugando en la séptima división (Northern Premier League Premier Division).

La historia de Vardy, de 28 años, que fue descartado por el equipo de su ciudad, el Sheffield Wednesday, con apenas 16 por su corta estatura, es la de un jugador que nunca ha dejado de pelear hasta lograr su sueño de brillar en la Premier.

A raíz del ‘no’ del Wednesday llegó un periplo por las divisiones inferiores del balompié inglés que comenzó en 2007, en el modesto Stocksbridge Park Steels, donde ganaba 30 libras semanales (alrededor de 40 euros). Para suplir gastos, encontró un trabajo a tiempo parcial en una fábrica de prótesis de fibra de carbono.

Una pelea a la salida de un bar, cuando salió en defensa de un amigo suyo sordo, complicó todavía más el futuro profesional del delantero, puesto que un juez le obligó a llevar una pulsera electrónica y a estar cada día en casa antes de las 18:30.

Sin embargo, gracias a su capacidad goleadora el Stocksbridge logró ascender y él, tres temporadas después de su llegada, se ganó a los 23 años un traspaso al Halifax Town, equipo de la séptima división, que desembolsó cerca de 20.000 euros por sus servicios.

Un año y más de 30 goles después fue el Fleetwood Town, de la quinta categoría, el que se fijó en Vardy. Lideró al equipo a alzarse con el título de liga, y a final de curso, con un balance de 31 goles en 36 partidos, fichó por el Leicester City, su club actual.

Los ‘foxes’, que en ese momento jugaban en la Championship, segunda división inglesa, pagaron un millón de libras (1,5 millones de euros) por él, convirtiéndole en el futbolista aficionado más caro del país.

Sus inicios en el Leicester no fueron fáciles, y en su primer curso solo logró anotar cuatro tantos. No obstante, la confianza del técnico entonces, Nigel Pearson, tuvo su recompensa, y Vardy, con 16 goles en 37 partidos ligueros, guió a su equipo a la Premier League en su segundo año.

Tras una primera temporada de adaptación a la categoría reina del fútbol inglés, el delantero, que en enero cumplirá 29 años, se ha erigido como una de las sorpresas del curso.

Ahora Vardy, que ya ha vestido en cuatro ocasiones la camiseta de Inglaterra, se ha convertido en el futbolista de moda en el Reino Unido y en el único jugador en haber marcado en once fechas consecutivas en la Premier.

“Siempre he ido partido a partido. El récord no era algo que tuviera en la mente, ya que habría afectado a mi rendimiento y al del equipo, y eso es lo último que quiero. En cuanto entro a un terreno de juego solo pienso en el fútbol. Así he estado haciendo hasta ahora y así seguiré”, afirmó el sábado Vardy tras el duelo ante el United.

Compañeros, entrenadores, analistas, aficionados y medios de comunicación se han rendido ante la hazaña de un jugador que hace escasos cinco años estaba jugando en séptima división.

“Felicidades, Vardy. Eres el nuevo número uno y te lo mereces”, escribió el holandés Ruud van Nistelrooy, antiguo poseedor del récord, instantes después de que el inglés viera portería ante el United.

Mientras los aficionados del Leicester cantaban ayer felices en el King Power Stadium la ya de sobra conocida canción “Vardy, él marca cuando quiere”, los elogios y las alabanzas inundaban las páginas web y las redes sociales.

Su técnico, Claudio Ranieri, e incluso el entrenador del United, Louis van Gaal, un hombre poco dado al elogio, felicitaron al goleador. “Es algo increíble y fantástico. Ha conseguido un récord magnífico, que es marcar en once partidos consecutivos. No hay muchos jugadores capaces de lograr eso”, dijo el holandés tras ‘sufrir’ a Vardy. EFE