Superar la discriminación contra las personas que viven con VIH o sida es, según varias organizaciones, un reto pendiente en la lucha contra esta enfermedad en Paraguay, donde cerca de 16.000 personas viven con el virus, y cada día se producen alrededor de tres nuevos diagnósticos de la enfermedad.


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En ocasión del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, que se celebró ayer, se calcula que del total estimado de personas que viven en Paraguay con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), alrededor de 4.000 lo desconocen, por lo que los esfuerzos del Ministerio de Salud Pública se están centrando en el “diagnóstico precoz” de estos casos, explicó a Efe Tania Samudio, directora del Programa Nacional de Control del SIDA (Pronasida).

Por su parte, Alfredo Gaona, de la organización Vencer, dijo a Efe que la falta de información, el temor y el estigma que aún rodean al VIH alejan a las personas tanto de los controles sanitarios para la detección del virus, como de los servicios de salud para recibir su tratamiento.

“El VIH tiene en Paraguay un peso moral negativo. Se asocia con conductas como el consumo de drogas, la promiscuidad o la homosexualidad, realidades con las que los pacientes no quieren que se les identifique. Además, aún se emplea como un insulto para denigrar a una persona”, explicó.

La discriminación está presente en ámbitos como el laboral, con empresas que someten a sus empleados a análisis obligatorios y no confidenciales de detección de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), una práctica ilegal que viola el derecho a la intimidad de las personas, declaró a Efe Judith Cardozo, responsable del Centro de Denuncias de VIH/SIDA y Derechos Humanos.

Entre los años 2012 y 2015, el Centro de Denuncias recibió más de mil denuncias de casos de discriminación por estado serológico, desde despidos del puesto de trabajo al conocer que la persona vive con VIH o sida hasta tratos discriminatorios en los servicios de salud.

Cardozo opina que para disminuir la discriminación es necesario implantar en Paraguay una política de educación sexual “con información veraz y actualizada” que prevenga tanto los embarazos precoces como las enfermedades de trasmisión sexual, y esté libre del “peso de la influencia religiosa”.

“Los grupos conservadores hablan de la castidad, el matrimonio o la fidelidad en la pareja como estrategias de prevención del VIH, pero se trata de valores morales que pintan un panorama utópico, y no de campañas de prevención adaptadas a la realidad”, agregó.

Otro “gran avance” para combatir el prejuicio sería, según Cardozo, la aprobación de una ley contra toda forma de discriminación, un proyecto presentado la pasada semana bajo el nombre de “Ley Julio Fretes” por diversas organizaciones sociales, que pretende arbitrar mecanismos de protección de las personas frente a cualquier acto discriminatorio.

Paraguay cuenta desde 2009 con la ley 3940 que establece los derechos y obligaciones en relación a las personas con VIH/SIDA, pero Cardozo consideró que una ley que englobe a todas las formas de discriminación garantizaría una mejor protección, ya que muchas de las denuncias que recibe el Centro son también de personas rechazadas por su orientación sexual o identidad de género.

Paraguay es el único país de la región que carece de una ley contra toda forma de discriminación, denuncian las organizaciones defensoras de Derechos Humanos.

El relator de la ONU sobre el derecho a la salud, Dainius Puras, pidió en octubre, tras su visita a Paraguay, que el Gobierno apruebe una ley contra toda forma de discriminación que garantice la salud de colectivos estigmatizados como las personas LGTB, los afectados por VIH/sida, discapacidad o enfermedades mentales.

 

EFE