La mandataria brasileña recibirá mañana al presidente electo de Argentina, quien iniciará su agenda externa en un país convulsionado por el inicio de un proceso que puede llevar a la destitución de la jefa de Estado.


Dilma Rousseff expuesta a un proceso de juicio político. Créditos: EFE

El trámite para el posible juicio contra Rousseff fue autorizado este miércoles por el jefe de los Diputados, Eduardo Cunha, y ha terminado de contaminar el clima político en un Brasil sumergido en una profunda crisis económica que puede tener reflejos en Argentina, uno de sus principales socios comerciales.

El conservador Macri ganó las elecciones del 22 de noviembre pasado frente al oficialista Daniel Scioli, quien había tenido en su campaña un velado apoyo de Rousseff y un ruidoso respaldo del exjefe de Estado Luiz Inácio Lula da Silva, antecesor y padrino político de la mandataria.

Pese a ello, y a su amistad con la presidenta saliente, Cristina Fernández, Rousseff se comunicó con Macri al día siguiente de las elecciones para felicitarle por su victoria y lo invitó a “trabajar juntos” por una relación más estrecha, tanto entre ambos países como en el ámbito del Mercosur.

Macri, quien asumirá el cargo el próximo 10 de diciembre, también ha manifestado su intención de avanzar hacia una relación con Brasil más pragmática que ideológica y ha adelantado su inclinación a darle un nuevo dinamismo a la relación comercial con su principal socio regional.

En los últimos años, pese a su proximidad con Fernández, Rousseff no logró convencer a la mandataria argentina de levantar una serie de barreras que perjudican al comercio y que han levantado quejas también en Paraguay y Uruguay, los otros dos socios fundadores del Mercosur, al que en 2012 se sumó Venezuela.

La situación en el miembro caribeño del Mercosur será uno de los asuntos que Rousseff tratará mañana con Macri, quien ha dicho que el bloque debe aplicarle a ese país la llamada “cláusula democrática” por una alegada falta de libertades democráticas y la situación de los opositores encarcelados.

Rousseff se refirió a la posición de Macri sobre Venezuela esta semana y declaró que la “cláusula democrática” del bloque “no puede ser aplicada en función de hipótesis”, sino sobre la base de “hechos concretos”, que en su opinión no se han configurado.

Si puede haber discordias en relación con Venezuela, que el próximo domingo celebrará elecciones parlamentarias, en el Gobierno brasileño se confía en que no las habrá en torno al deseo de que ambos países y el Mercosur busquen nuevos horizontes para el comercio.

Según fuentes oficiales, Rousseff expondrá a Macri la “prioridad” que su Gobierno le atribuye a la larga y compleja negociación con la Unión Europea (UE), con la que el Mercosur acordó un intercambio de ofertas para fines de este año que aún no tiene una fecha decidida.

El pasado domingo, el secretario de Estado español de Comercio, Jaime García-Legaz dijo en Bruselas que en el Consejo de Ministros de la UE hay una mayoría “amplísima” de miembros proclives al acuerdo, al que Francia se opone debido a la “falta de ambición” del Mercosur.

Tras ser recibido por Rousseff en el Palacio presidencial de Planalto, en Brasilia, Macri viajará a Sao Paulo para una reunión con directivos de la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp), el más influyente gremio empresarial del país.

El presidente de la Fiesp, Paulo Skaf, no ocultó su entusiasmo por la elección de Macri y este miércoles exaltó la “visión liberal” del próximo mandatario argentino, que los empresarios brasileños comparten.

“El Gobierno debe ser más leve, más ágil y eficiente, se deben de pagar menos impuestos y Macri, por lo que manifestó hasta el momento, coincide con nosotros”, señaló Skaf, quien también defendió una mayor apertura comercial “sin barreras imaginarias”.

Desde Sao Paulo, el presidente electo de Argentina viajará luego hacia Santiago, donde mañana mismo será recibido por la mandataria chilena, Michelle Bachelet.