Los pobladores de Barbero Kue, una colonia campesina en el norte de Paraguay, reclaman la mensura judicial y la titulación de sus tierras, cedidas por el investigador paraguayo Andrés Barbero al Estado italiano hacia 1950 y recuperadas por Paraguay en 2012.


Se trata de un litigio que afecta a mas de un millar de familias del lugar, en el norteño departamento de San Pedro, las cuales afrontan una desigual batalla legal por la explotación de miles de hectáreas de tierra productiva que consideran les están siendo hurtadas con mediciones judiciales con las que no están conformes.

La historia de estas tierras, que durante décadas representaron un fragmento de Italia en el corazón de Suramérica, está ligada al científico y humanista paraguayo Andrés Barbero (1877-1951), hijo de inmigrantes italianos que llegaron a Paraguay tras la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870).

Barbero fue uno de los paraguayos mas brillantes de su época: estudió Medicina, fundó la Cruz Roja Paraguaya, ocupó la intendencia de Asunción y hacia 1933 asumió el cargo de ministro de Economía.

Enamorado de los pueblos nativos (a él se debe la creación de La Asociación Indigenista del Paraguay), Barbero fue además un filántropo, como demostró al adquirir la finca de más de 17.000 hectáreas que hoy se conoce como Barbero Kue.

Su intención era la de ofrecer un espacio para que pudieran instalarse y trabajar esas fértiles tierras los campesinos italianos empobrecidos durante la dictadura fascista de Benito Mussolini y por la Segunda Guerra Mundial, explicó a Efe Celia Candia, una de las pobladoras de Barbero Kue.

“Todavía hoy hay muchísimos descendientes de italianos en Barbero, que tienen apellidos de allá. Antes de morir, el doctor Barbero donó sus tierras al Estado italiano y durante mucho tiempo fueron propiedad de Italia”, explicó.

Además de los inmigrantes italianos atraídos por la oferta de Barbero, durante varias décadas se instalaron varias estancias ganaderas, así como unas 1.500 familias campesinas que empezaron a reclamar el uso y la propiedad de la tierra, que seguía en manos del Gobierno italiano.

En 2012, pocas semanas antes de su destitución en un controvertido juicio político, el entonces presidente paraguayo, Fernando Lugo, anunció la firma de un acuerdo de cooperación con Italia, en virtud del cual las 17.343 hectáreas de las tierras adquiridas por Barbero eran devueltas a Paraguay para que las destinara a los campesinos sujetos a la reforma agraria, contó Candia.

De esta forma, Paraguay recuperaba el dominio sobre el territorio, los ocupantes durante décadas de las tierras pasaban a ser sus legítimos propietarios y se abría el proceso para que recibieran las escrituras de sus fincas.

Para ello, el Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) impulsó en 2013 la mensura judicial del terreno, que totalizó 14.090 hectáreas, un resultado muy cuestionado por los pobladores de la zona, que exigieron que se repitiera la medición.

Desde entonces, la mensura se ha ido posponiendo en repetidas ocasiones y los vecinos de la zona continúan envueltos en una disputa legal para que se determinen los límites de su territorio y puedan al fin vivir y trabajar con sus títulos en la mano.

“El pasado 26 de noviembre, la jueza resolvió suspender la mensura avisando con solo un día de antelación. La próxima fecha prevista es el 28 de diciembre, pero ya han pospuesto la medición demasiadas veces”, declaró Candia.

Agregó que los campesinos de la zona están sometidos al cerco de los ganaderos de las estancias colindantes, que presionan para ocupar los territorios y a los que acusan de haber usurpado las 3.000 hectáreas que faltaban en la mensura realizada por el Indert.

“Los ganaderos que ocupan las tierras no tienen derecho de ocupación sobre ellas, porque no son sujetos de la reforma agraria. Tratan de sobrepasar los límites jurídicos y violar un acuerdo internacional entre Paraguay e Italia”, afirmó Candia. EFE