En el fútbol no está nada dicho y por cosas como las ocurrieron en el Feliciano Cáceres demuestra ser el deporte más bello del mundo. Un Ciclón que no dependía de sí mismo, con actitud, garra y mucho corazón, venció 3-2 al equipo danzarín y aprovechando el empate de su archirrival, tendrá la posibilidad de buscar el bicampeonato en lo que será un superclásico para el infarto.


El primer gol de Cerro es festejado así por un racimo de hombres azulgranas en el triunfo 3-2 ante Sol de América.

Y no está muerto quien pelea. Cuando parecía que Cerro Porteño ya no alcanzaba el bicampeonato al perder cuatro partidos de cinco jugados en el tramo final del certamen, con una combinación increíble de resultados favorables y con el esfuerzo de futbolistas que sacaron el pecho ante las críticas, ahora tendrán la chance ante el adversario de toda la vida.

La situación estaba complicada para el elenco azulgrana en esta jornada, pues primero tenía que meterse de lleno en su partido ante el buen equipo de Sol de América, y al mismo tiempo la cabeza no podía despegarse de lo que pudiera ocurrir en el duelo que se jugaba en el Defensores del Chaco.

Más todavía se tornaba difícil cuando un tremendo misil de Tomás rojas se clavaba en el ángulo de Cristian Álvarez para la apertura en el lance. Antes que los nervios se apoderasen de los cerristas llegó el autogol de Mingo Salcedo, forzado por la arremetida de Rodrigo Rojas, para la paridad y el delirio de la afición cerrista.

Y en una gran acción colectiva generada por Sergio Díaz y Junior Alonso, más una excelente definición de Enrique Borja, Cerro pasaba al frente y se encaminaba el resultado a favor.

Otra actuación arbitral muy por debajo, esta vez de Julio Quintana, el partido empezó a tomar un camino enrarecido. El vestido de negro perjudicó a ambos equipos con decisiones dispares y fuera de lugar que pusieron los nervios de punta a los verdaderos protagonistas: los jugadores. Una agresión de Walter López a Rodrigo Rojas (que tuvo que ser cambiado) debió ser castigada con la roja y un penal del mismo lateral danzarín sobre Diego Lugano no fue sancionado.

El nuevo equilibrio en el tanteador llegó en un buen contragolpe solense, que fue culminado mejor aún por Hugo Santacruz para un cierre a toda orquesta de un primer tiempo sin desperdicios.

En el complemento, las voluntades ceristas chocaron contra una muy buena defensa uniciolor y parecía que se esfumaba de nuevo la chance campeonable, hasta que Guillermo Beltrán, con un gol cargado de polémica, desató el carnaval azulgrana en Luque con el 3-2. En el tanto, el Memo luchó por un balón aéreo que lo bajó con el brazo, aunque sin intención, pero esa situación le permitió acomodar el esférico para enviarlo a las redes. Sin Quintana sancionaba la mano, nadie hubiese protestado.

Así, el fútbol, con la dinámica de lo impensado, nos regalará un superclásico para la definción de un torneo Clausura 2015 donde tanto Cerro Porteño como Olimpia se prestaron la punta durante todo el desarrollo del certamen y ahora el duelo entre los eternos rivales dictaminará qué equipo es el mejor.

Informe: TigoSports