La integrante de la célula terrorista neonazi "Clandestinidad Nacionalsocialista" (NSU), Beate Zschäpe, acusada de complicidad en el asesinato de nueve inmigrantes y una policía, declarráa mañana por primera vez en el juicio abierto en su contra en mayo de 2013, pero sólo responderá preguntas por escrito.


Los detenidos son sospechosos de haber difundido a través de internet contenido delictivo de incitación a la xenofobia

Así lo comunicó hoy su abogado, Mathias Grasel, a la Audiencia territorial de Múnich, quien pidió al tribunal que le sea entregado un cuestionario una vez que el letrado haya concluido la lectura de la declaración de su defendida.

Subrayó la imposibilidad de ofrecer una respuesta inmediata al cuestionario, ya que en ese caso debería comentar primero con su cliente cada pregunta.

Al mismo tiempo, Grasel, que se incorporó al caso este año tras ser elegido expresamente por la acusada, pidió suspender la sesión prevista para el jueves.

“Creo que la carga después de la intervención será bastante grande”, argumentó el abogado, quien agregó que las preguntas podrán ser respondidas la semana que viene.

El juez que preside la sala, Manfred Götzl, no se ha pronunciado todavía al respecto.

Tampoco hay razones médicas por las cuales no pudiera tener lugar la declaración prevista para mañana, después de que el abogado respondiera asintiendo con la cabeza a la pregunta sobre el estado de salud de la acusada.

La víspera se había informado de que Zschäpe no se sentía bien psíquicamente y varios medios hablaron de una supuesta crisis nerviosa, que Grasel no confirmó de forma expresa.

En tanto, la declaración de uno de los acusados en el proceso por complicidad con la NSU, Ralf Wohlleben, no tendrá lugar de forma inminente, según señaló su abogada, Nicole Schneiders.

“Hay prevista una intervención, pero todavía no podemos anunciar una fecha”, precisó.

El proceso, abierto en mayo de 2013 y entorpecido desde su inicio por sucesivas peticiones de Zschäpe, entró en una nueva fase de incertidumbre hace dos meses tras revelarse que una de las supuestas víctimas incluidas en la acusación particular en realidad no existe, lo que llevó a la acusada y a Wohlleben a exigir la suspensión del juicio.

Zschäpe, de 40 años, ha mantenido durante todo el proceso una actitud desafiante, sin pronunciarse sobre los cargos que se le imputan y rechazando al equipo de abogados de oficio que la representaban, que trataron en vano de desvincularse de su defensa.

La existencia de la NSU salió a relucir en 2011 a raíz de la muerte de los dos compañeros de Zschäpe -Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos-, que se suicidaron en una furgoneta al verse acorralados por la policía tras cometer un atraco.

Inmediatamente después, Zschäpe hizo volar por los aires la vivienda que compartía el trío y se entregó.

En la casa se incautó abundante material inculpatorio, incluidos vídeos donde se detallaban, en versión cómic, los asesinatos de pequeños comerciantes -ocho turcos y un griego-, en distintos puntos del país y cometidos entre 2000 y 2007, siempre con la misma arma.

El hecho de que el grupo hubiera actuado durante años en la impunidad derivó en un escándalo, ya que hasta entonces esos asesinatos se habían atribuido a ajustes de cuentas entre extranjeros y no se investigó una posible trama neonazi.

EFE