El domicilio particular de Cristina Fernández se convirtió esta madrugada en reflejo de la "grieta", la fractura ideológica de la sociedad argentina, con el encontronazo protagonizado por simpatizantes kirchneristas y antikirchneristas en medio de un fuerte dispositivo policial.


La mandataria argentina


A medianoche del miércoles, cuando vencía legalmente el mandato de Cristina Fernández y comenzaba el de Mauricio Macri, cacerolazos, bocinas y fuegos artificiales saludaron en Buenos Aires el cambio político en el país.

Cientos de personas comenzaron a congregarse frente al domicilio de Cristina Fernández, en el barrio porteño de Recoleta, ante la posibilidad de que la ya expresidenta argentina pasara la noche en su departamento y no en la residencia oficial de Olivos.

Bajo su ventana coincidieron simpatizantes kirchneristas, para expresarle su apoyo, y seguidores de Macri, para celebrar su salida del poder.

El encontronazo no se hizo esperar, aunque no llegó a mayores debido a un fuerte dispositivo policial que separó a unos y a otros en los dos extremos en la calle, en una zona residencial donde Macri obtuvo el 80 % de votos en las elecciones que le dieron la Presidencia.

De un lado, retumbó el himno peronista y consignas como “no se va, Cristina no se va” o “Néstor no se murió”, en referencia al fallecido expresidente Néstor Kirchner, esposo y antecesor de Fernández.

En el opuesto, gritos de “Mauricio presidente”, “Argentina sin Cristina” y “sí se puede”.

Ambos grupos escenificaron hasta bien entrada la madrugada la profunda división ideológica que sacude a la sociedad argentina, y que, aunque no es un fenómeno nuevo, se agudizó durante los últimos años del kirchnerismo con el mensaje de “vamos por todo” que popularizó Cristina Fernández.

Muy cerca, también a medianoche, cientos de personas se concentraron frente al domicilio del presidente electo para celebrar su investidura por adelantado, en el exclusivo Barrio Parque de Buenos Aires.

Macri salió al balcón a saludar en un par de ocasiones, visiblemente emocionado y acompañado por su esposa, Juliana Awada, antes de retirarse a descansar.

Tras una agria disputa sobre el traspaso de poderes que enfrentó a Fernández y a Macri durante los últimos días, el presidente electo consiguió un insólito fallo judicial que determinó que su antecesora concluyera su mandato a medianoche del miércoles.

El vacío de poder ha convertido en presidente provisional durante doce horas al titular del Senado, Federico Pinedo, la máxima autoridad del país en ausencia del Jefe de Estado y del vicepresidente, en un rocambolesco proceso de traspaso de funciones.

Aunque faltan aún varias horas para la asunción de Macri, en su perfil de Twitter, desde la medianoche, aparece como “presidente de la República Argentina“.

Poco después, Cristina Fernández actualizaba su cuenta y se identificaba como ya “expresidenta”.

Al filo de la medianoche también cambiaba el portal de la Presidencia argentina. En su página principal, ni una mención a la despedida multitudinaria que, apenas unas horas antes, tuvo Cristina Fernández tras ocho años en la Casa Rosada.

En su lugar, una fotografía de Macri y un resumen de sus actividades y sus anuncios desde el 24 de noviembre, dos días después de ganar las elecciones.

Su mensaje:”Vamos a gobernar para todos”.EFE