El proceso contra el atleta Oscar Pistorius vivió a finales de este año un giro que apaga definitivamente su mito: la justicia sudafricana le declaró culpable del asesinato de su novia, la modelo Reeva Steenkamop, anulando su sentencia de homicidio involuntario.


Fotografía de archivo tomada en septiembre de 2014 de Oscar Pistorius al salir de los juzgados / EFE

El velocista, que cumplía cinco años de pena bajo régimen de arresto domiciliario en una mansión de su familia, recibirá en abril una nueva sentencia por un delito castigado con un mínimo de quince años de prisión.

Conocerá su nueva pena en abril, y estará en libertad condicional hasta entonces tras haber pagado una fianza de cerca de 600 euros.

Pistorius, que ahora tiene 29 años, mató a tiros a su novia a través de la puerta del baño de su casa de Pretoria, en la madrugada del 14 de febrero de 2013.

A finales del pasado año, la magistrada del Tribunal Superior de Pretoria Thokozile Masipa dictó una sentencia en la que daba por buena la versión del acusado, según la cual abrió fuego presa del pánico al confundir a Steenkamp con un ladrón.

De esta forma, descartó condenarle por asesinato al entender que, a pesar de los cuatro disparos que efectuó, no pretendía matar. Esta decisión motivó un recurso de la Fiscalía, que obtuvo la razón el pasado 3 de diciembre.

El Tribunal Superior de Apelación consideró que el veredicto de la magistrada era erróneo y resolvió que Pistorius tuvo intención de matar, supiera o no quien había detrás de la puerta del baño.

“Con la reconstrucción de los hechos y las fotografías, parece claro que todos los tiros que se dispararon a través de la puerta alcanzarían casi inevitablemente a la persona detrás de ella”, explicó este tribunal.

“No importa que no supiera que fuera Steenkamp quien se encontraba detrás de la puerta del baño. Aunque creyera que Reeva estaba en la cama, tuvo la intención de acabar con la persona que había detrás de la puerta”, aseveró el tribunal, que consideró injustificado el miedo alegado por el corredor.

Pistorius se enteró de esta resolución desde la mansión de su tío Arnold en la capital sudafricana, en la que reside en régimen de arresto domiciliario desde el pasado 20 de octubre tras haber estado un año en prisión.

Buena parte de la opinión pública sudafricana reaccionó con indignación a la salida de Pistorius de prisión (después de cumplir una sexta parte de la pena y por ser un preso modélico, como establece la ley), y aplaude ahora la rectificación de una condena inicial calificada de laxa por muchos analistas.

Entre quienes se felicitaron están los padres de Reeva Steenkamp, que se mostraron aliviados por la decisión de la Justicia y la calificaron de correcta.

Por su parte, la familia de Pistorius declinó pronunciarse y se limitó a decir que “estudiará sus opciones” tras conocer el fallo.

Para contrarrestar las críticas por supuesto trato de favor a Pistorius, las autoridades penitenciarias sudafricanas mostraron en noviembre la celda en la sección hospitalaria cárcel Kgosi Mampuru II, donde el corredor pasó su tiempo entre rejas.

Las imágenes dejan ver detrás de una reja una habitación de dos metros cuadrados, un lavabo y el camastro en el que dormía Pistorius.

Pistorius tiene las dos piernas amputadas por un problema genético desde que tenía once años, y corre sobre dos prótesis de carbono.

El sudafricano alcanzó la cima de su carrera en los Juegos de Londres de 2012, al convertirse en el primer deportista sin piernas de la historia en competir con atletas no discapacitados.


Hasta que conozca su pena, el deportista permanecerá en la mansión de su tío Arnold, lugar que solo podrá abandonar entre las 7 de mañana y las 12 del mediodía y sin salir de un radio de 20 kilómetros.

Marcel Gascón –  EFE