Casi 70 milímetros cúbicos de agua fueron los caídos entre ayer a la tarde y esta madrugada en la capital jujeña de San Salvador, donde hoy se realiza la primera etapa maratón con 429 kilómetros de especial para motos, quads y coches y diez menos para los camiones.


El Dakar tuvo un comienzo de pura complicación y marcado por las lluvias.

En esta octava edición marcada por el agua, la organización tuvo que acortar los últimos dos especiales y cancelar el primero entre Rosario y Villa Carlos Paz.

Mucho enlace y poca acción es el balance que mantiene a los competidores con una sensación de impotencia que ayer quedó expresada en la reunión diaria informativa, cuando los organizadores ratificaron por primera vez la cuarta etapa tal cual estaba prevista.

Es que hasta la jornada de hoy, las motos y los quads sólo pudieron cumplimentar 555 de los 1.002 kilómetros de especial proyectados, mientras que los coches 558 y camiones 498 de los 1093 estipulados por Marc Coma y su equipo de trabajo.

A tal fin, anoche bajo la lluvia y esta madrugada una vez que cesó el agua las máquinas estuvieron trabajando a destajo en el camino para no tener que realizar una nueva modificación.

“A la hora de tomar decisiones ponemos en prioridad la seguridad de los pilotos, pero siempre respetando el espíritu de aventura del Dakar y aguardando hasta último momento”, expresó Coma en diálogo con EFE.

La presencia de un meteorólogo del servicio francés, Patrick Vidal, es una de las voces autorizadas a la hora de realizar las estimaciones a corto y medio plazo, y que trabaja en sintonía con las autoridades locales y nacionales para la previsiones.

La Corriente del Niño es la explicación para este verano sudamericano tan lluvioso, fundamentalmente en el norte argentino acostumbrado a temperaturas altas y clima seco en esta etapa del año.

Esa misma Corriente del Niño que había sido la justificación de Perú para bajarse del recorrido inicial en agosto pasado y que obligó a diseñar un nuevo trazado en apenas dos meses.

Las proyecciones para el futuro inmediato de la competición no son nada alentadoras, con pronóstico de lluvias mañana en el desembarco boliviano del Dakar en Uyuni y tiempo inestable para la etapa del viernes, íntegramente en el altiplano de Bolivia.

El regreso a Argentina del sábado en Salta también estará caracterizado por las precipitaciones, mientras que el sol podría comenzar a asomar el domingo, que, en sintonía de paradoja, es la jornada de descanso. EFE