La Secretaría del Ambiente (Seam) citó en su página web un informe elaborado por técnicos de la Administración Provincial del Agua (APA) de la provincia argentina de Chaco, limítrofe con Paraguay, en el que, tras analizar la composición química del agua del río, no detectan presencia de metales pesados tóxicos, como el cadmio, el cromo, el plomo o el arsénico.


La Seam descartó que el río Paraguay se haya contaminado con los líquidos residuales del vertedero de Cateura.

Estos metales se consideran componentes de los lixiviados, los líquidos procedentes de los residuos sólidos que se acumulan en una piscina de tratamiento de aguas en el vertedero de Cateura.

La Seam concluye que si los metales no se encuentran presentes en el análisis de las aguas del río, significa que estas no han entrado en contacto con la pileta de lixiviados.

El informe de la APA también habló de una “concentración moderada de material orgánico” en las aguas del Paraguay, debido a la lluvia y al arrastre por las inundaciones, así como de un bajo contenido de nutrientes y escaso desarrollo de fitoplancton.

Las mediciones concluyeron que la calidad físico-química de las aguas analizadas las convierte en apropiadas para su potabilización.

Ubicado en la periferia de Asunción, el vertedero de Cateura recibe diariamente unos 800 kilogramos de residuos y da trabajo a unas 600 personas que se dedican a su selección y recolección para su reciclaje, según la Seam.

La escombrera se encuentra muy próxima al cauce asunceno del río Paraguay, que en diciembre experimentó una crecida en el nivel de sus aguas y llegó a inundar varios barrios ribereños, entre ellos el de Cateura, provocando 100.000 evacuados en la capital.

La crecida ya afectó a Cateura durante las inundaciones de 2014 y provocó la declaración de emergencia ambiental en la zona, por el riesgo de que los residuos cayeran al agua del río que bordea la ciudad y lo contaminaran. EFE