Los requisitos exigidos por las autoridades libanesas a los refugiados sirios para renovar el permiso de residencia aumentan los riesgos de explotación y abusos hacia este colectivo, que se ve abocado a la clandestinidad, denunció hoy Human Rights Watch (HRW).


En 2014 se registraron 59,5 millones de personas forzadas a abandonar sus hogares

En un informe de 35 páginas titulado “Solo quiero ser tratado como una persona”, HRW afirma que las regulaciones impuestas en enero de 2015 han provocado que la mayoría de los refugiados pierda su estatuto legal.

La organización entrevistó en total a 60 refugiados, abogados y trabajadores humanitarios. De los 40 desplazados consultados, solo dos habían podido renovar su residencia con la nueva normativa.

“Los requisitos para obtener la residencia hacen imposible la vida de los refugiados en el Líbano y los empuja a la clandestinidad”, afirmó Nadim Houry, subdirector para Oriente Medio de HRW.

En opinión de Houry, “lo último que el Líbano necesita es tener una gran comunidad indocumentada que viva al margen de la sociedad expuesta a un mayor riesgo de abusos”, incluyendo el sexual.

HRW recordó que las nuevas imposiciones dividen a los refugiados en dos categorías: los que están registrados en la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y los que no lo están y deben encontrar un patrocinador.

A muchas de las personas registradas en ACNUR se les ha exigido un patrocinador, pese a que no es necesario, lo que aumenta la exposición al acoso y facilita la corrupción.

Ambos grupos tienen difícil sin embargo renovar sus permisos debido a que se exige el pago de 200 dólares anuales para los mayores de 15 años, una cifra inalcanzable para muchos refugiados, de los que el 70 por ciento vive bajo el umbral de la pobreza y depende de la ayuda para sobrevivir.

Ni el invierno ni las vallas detienen a los refugiados en un 2015 de récord.
Ni el invierno ni las vallas detienen a los refugiados en un 2015 de récord.

La falta de permiso de residencia ha llevado a muchos adultos a no salir a la calle ni trabajar por miedo a ser detenidos, lo que afecta negativamente a los niños.

Los menores se ven obligados a trabajar, muchas veces en condiciones peligrosas, para mantener a sus familias, mientras que los recién nacidos corren el riesgo de convertirse en apátridas, según HRW.

Además, algunos empleados gubernamentales aprovechan además el proceso de renovación para interrogar a los refugiados sobre cuestiones de seguridad.

Un refugiado sirio identificado como Amr, que vive en las afueras de la ciudad de Sidón, reveló a HRW que las condiciones de trabajo con su patrocinador le hacen “sentir un esclavo”.

“Las políticas miopes del Líbano están conduciendo a una situación potencialmente explosiva. Con la ayuda internacional, el Líbano debe adoptar políticas que permitan a los refugiados sirios mantener su estatuto legal en el país y vivir con dignidad, lo que ayudará a promover la estabilidad en el país”, concluyó Houry.

Líbano no ha firmado la Convención de los refugiados de 1951 ni su Protocolo de 1967 y los requisitos para que esas personas entren y permanezcan en el país se basan en la ley y regulaciones locales.

EFE