El viceministro de Exteriores ruso, Ígor Morgulov, y el representante especial de EE. UU. para Corea del Norte, Son Kim, coincidieron a la hora de denunciar en conversación telefónica que las acciones de Pyongyang "son una abierta violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU".


Además, abordaron el impacto que el ensayo nuclear puede tener en el arreglo de la crisis nuclear en la península coreana, negociaciones en las que ambos países participan desde 2003.

Al respecto, Rusia insistió en que no hay alternativa a dichas negociaciones a seis bandas -China, Japón, ambas Coreas, Rusia y EE. UU.- y llamó a “evitar pasos que puedan provocar un aumento del potencial de conflicto en la región”.

Moscú, cuya Cancillería ya exhortó ayer a la calma para evitar una escalada de la tensión en la península, analiza los datos técnicos del lanzamiento para corroborar que se trató ciertamente de una prueba de una bomba de hidrógeno.

Precisamente, Rusia, que comparte apenas 20 kilómetros de frontera terrestre con Corea del Norte, había incrementado en los últimos años la cooperación con Pyongyang tras dos décadas de estancamiento desde la caída de la URSS.

Eso sí, el Kremlin condenó en su momento los anteriores ensayos nucleares efectuados por Corea del Norte en 2006, 2009 y 2013.

Estados Unidos ha pedido una “fuerte” respuesta internacional a las provocaciones norcoreanas, lo que podría desembocar en la adopción de nuevas sanciones internacionales contra el régimen estalinista dirigido por Kim Jong-un. EFE