Tres meses luego de culminada la Bienal Internacional de Arte, en un recorrido se puede apreciar el proceso positivo experimentado por el Plantío Rafael Barret. Las vainas de poroto ya brotaban y tanto el maíz como la mandioca se encuentra en un buen proceso.


Las vainas de poroto ya brotaban y tanto el maíz como la mandioca se encuentra en un buen proceso

Pasaron meses y hasta un cambio de año desde que el Plantío Rafael Barret recibiera la palada inicial que se constituiría en el inicio de las actividades de la Primera Bienal Internacional de Asunción (BIA 2015).

A las 8:00 de la mañana del jueves 1 de octubre de 2015, las artistas argentinas Mónica Millán y Adriana Bustos, acompañadas por integrantes de la asociación de mujeres rurales e indígenas;  CONAMURI y un grupo de voluntarios, comenzaban la dura faena de remover piedras con el fin de que el suelo fuese apto para recibir las semillas.

El escenario fue la plaza ubicada frente al Congreso de la Nación. La idea se enmarcaba en un concepto de arte contemporáneo y en la oportunidad fue explicado por las mismas artistas. El objetivo fue plantear a través de una acción artística la problemática de la tierra y la naturaleza.

Mónica Millán comentó que las integrantes de CONAMURI, con apoyo de las artistas, continuaron cuidando del cultivo. “Ahora mismo estoy volviendo de allí. Estuve en el Plantío Rafael Barret- Mónica Millán, Adriana Bustos, Conamuri Paraguay trabajando y sí encontré la tierra mucho mejor, ¡mucho!”, refirió con alegría la artista.

Las vecinas también afirmaron ocuparse de este legado de la BIA 2015
Las vecinas también afirmaron ocuparse de este legado de la BIA 2015

Las vecinas -habitantes de un refugio para damnificados ubicado en la plaza- también afirmaron ocuparse de este legado de la BIA 2015.

Katherin, una jovencita de 17 años, oriunda de la zona 3 de Febrero (Chacarita), relató que hace tres meses que se encuentran resguardados en la plaza, habitando en una casita de emergencia debido al avance de las aguas.

“Estamos hace tres meses por ahí. Enseguida nos dimos cuenta de que era una plantación y de que era maíz, mandioca… le estuvimos cuidando porque es lindo. Vamos a aprovechar porque es una oportunidad”, expresó a la par de explicarnos que jamás tuvo la posibilidad de plantar por la falta de espacio.

Crece solito y con ganas

Por su parte, Gladys Melgarejo, señaló que hace como un mes tuvo que abandonar su hogar pues el agua ya llegó hasta el techo. “Ya estaba la plantación que sobrevivía solita, se ve que quiere florecer acá porque crece con ganas”, indicó.

“Es muy lindo. Aquí estamos bien dentro de todo, porque en mi casa el agua ya pasó el techo. Yo vivo en el fondo, más hacia el río (Chacarita). Tengo seis hijos y dos nietos. Aquí en las casitas hasta ahora se aguanta bien la tormenta y no nos pasó nada. En mi casa yo tenía plantitas”, explicó.

Resulta importante señalar que en el lugar las casitas se acomodaron casi naturalmente alrededor del cultivo
Resulta importante señalar que en el lugar las casitas se acomodaron casi naturalmente alrededor del cultivo

Ambas vecinas se comprometieron a seguir cuidando del cultivo y a aprovechar sus frutos. Así también manifestaron el deseo de seguir sembrando una vez que culminase la cosecha. Por de pronto, doña Gladys nos comentó que ya hizo la primera ensalada con los porotos del plantío.

“Le cuidamos de los animales que vienen, también quitamos los yuyos. Eso hace mi yerno el sábado, cuando no trabaja. Yo estoy recién operada y las tareas más pesadas tengo prohibido hacer”, comentó. De momento, la principal dificultad es la falta de agua en el lugar.

“Tenemos que traer el agua de lejos, así que las plantas solo se benefician cuando llueve”, dijeron. Pero como la lluvia fue mucha, ese problema se subsana de modo natural si bien algunos brotes sí resienten la falta de una provisión regular de líquido.

Además de las atenciones que estas vecinas damnificadas ofrecen al Plantío Rafael Barret, también resulta importante señalar que en el lugar las casitas se acomodaron casi naturalmente alrededor del cultivo, respetando el espacio ganado allí por la naturaleza. Es así como la comunidad se apropió del Plantío Rafael Barret, lo que en un inicio fue la meta o el sueño y que, hoy vemos, es una realidad.

En momentos de graves problemas nacionales ante la crisis desatada por las inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño y la numerosas familias desplazadas de sus hogares, esta pequeña historia quizás sirva para traer un poco de esperanza; tal vez solo necesite un poco de riego y cuidados para crecer y hacerse realidad, tal cual el Plantío Rafael Barret de la BIA 2015. Finalmente, es la esperanza, necesariamente, la semilla para un mundo mejor.