La Unión Europea (UE) manifestó hoy su oposición a una nueva sentencia de muerte dictada en Bielorrusia en un momento en que el bloque comunitario se encuentra en proceso de deshielo de sus relaciones con Minsk con la suspensión de sanciones diplomáticas.


Los esfuerzos globales han permitido disminuir la mortalidad materna un 44 % desde 1990

“La UE se opone a la pena capital en todos los casos y sin excepción. Urgimos a Bielorrusia, el único país en Europa que aún la aplica, a unirse a la moratoria global sobre la pena de muerte como un primer paso para su abolición”, declaró en un comunicado un portavoz de la alta representante para la Política Exterior comunitaria, Federica Mogherini.

Un tribunal de Minsk condenó a muerte la semana pasada a Henadz Yakavitski, convicto por un “grave crimen” por el que la UE extendió sus condolencias a la familia y amigos de su víctima.

No obstante, dejó claro que se debería “garantizar plenamente el derecho a apelar” de Yakavitski.

“Conmutar las sentencias de personas condenadas a muerte e iniciar un debate público sobre la pena de muerte con la sociedad bielorrusa sería un importante paso”, concluyó el portavoz.

A finales del pasado octubre el Consejo de la UE suspendió por un plazo de cuatro meses las sanciones que afectaban a 170 personas “en respuesta a la liberación de todos los presos políticos bielorrusos el 22 de agosto y en el contexto de unas relaciones bilaterales que van mejorando”.

La suspensión se aplica hasta el 29 de febrero próximo y se refiere a la congelación de activos y la prohibición de viajar a territorio comunitario.

No obstante, la UE mantuvo las sanciones contra cuatro personas “implicadas en desapariciones no resueltas en Bielorrusia”.

A la actual distensión entre Bielorrusia y la UE contribuyó la decisión del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, de indultar en agosto a seis opositores detenidos tras la violenta represión de las protestas postelectorales de diciembre de 2011, entre ellos el excandidato presidencial Nikolái Statkévich.

Seguidamente, pese a que los observadores internacionales desaprobaron la victoria de Lukashenko en las elecciones presidenciales del 11 de octubre, la UE destacó cambios positivos, como que la oposición no había sido reprimida como antaño.

EFE