Será un recinto abierto a la ciudad en el que pesará la ecología e inspirado en la tradición arquitectónica japonesa, desveló hoy el arquitecto elegido para alzarlo, Kengo Kuma.


El estadio olímpico de Tokio 2020.

En su primera aparición pública tras ser seleccionado, Kuma explicó que el material principal utilizado en la construcción del nuevo estadio olímpico será la madera un elemento muy presente en su arquitectura y cuyo mantenimiento, aseguró, puede ser sencillo y duradero.

Con un diseño inspirado en las pagodas y los santuarios sintoístas, Kuma dijo desear que el público internacional que presencie los Juegos olímpicos sienta la “calidez” de la madera y pueda apreciar la “belleza y la calma” de las sombras que se proyectarán en el estadio una vez construido.

“Utilizaré tanta madera como sea posible y me gustaría que ésta procediera de una localización cercana”, añadió Kuma, de 61 años y que afronta el proyecto de mayor envergadura de su carrera con la construcción del estadio olímpico de Tokio 2020.

En cuanto a la apuesta por la ecología, explicó que la construcción contará con una fuente de energía limpia al incluir paneles solares que serán “visibles porque son parte del diseño” y que gracias a la fisonomía del edificio se aprovechará el viento y se evitará un uso excesivo del aíre acondicionado.

El estadio de Kuma, uno de los más prestigiosos y reconocidos arquitectos japoneses contemporáneos, será ‘verde’ al incluir una fachada formada por terrazas escalonadas y repleta de vegetación. Los árboles y plantas, dijo, serán regados con agua reciclada.

Apostó también por abrir el recinto a la ciudad: “Cuando pasaba por la zona en la que está el antiguo estadio me parecía un escenario solitario. Me gustaría que los tokiotas pudieran disfrutarlo más allá de los Juegos”.

El nuevo estadio olímpico, que se levantará en el terreno ocupado por el anterior recinto inaugurado en 1958, ha sido polémico incluso antes de colocar su primera piedra.

El diseño de la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid fue el elegido originalmente como sede de Tokio 2020. Sin embargo, su proyecto fue muy criticado en Japón por su elevado coste -alcanzó el doble de lo presupuestado-, su excesiva magnitud y su diseño poco adaptado al entorno.

Después de que Tokio desechara el proyecto del estudio de Hadid, el arquitecto nipón fue elegido en un segundo concurso por el Consejo de Deportes de Japón (JSC) con un diseño más chato y con menos aforo.

La arquitecta anglo-iraní ha protagonizado una polémica en los último días al afirmar que el diseño de Kuma tiene similitudes con el que ella firmó originalmente.

“Las condiciones estrictas del JSC hacen que automáticamente haya similitudes en ciertos detalles técnicos entre ambos proyectos, pero el diseño es totalmente distinto”, se defendió Kuma, quien señaló también que el diseño de Hadid le pareció “maravilloso”.

Respecto a posibles sobrecostes de la obra, uno de los factores que lastraron el anterior proyecto de estadio olímpico, Kuma dijo que el hecho de que la madera sea el elemento principal y su apuesta por pequeñas fábricas permitirá respetar el presupuesto de unos 148.900 millones de yenes (1.116 millones de euros).