En diciembre de 2014, según a la estructura de costos de PETROPAR, la cotización internacional del gasoil estaba a 578,88 US$/m3, lo que equivalía a una cotización del petróleo de […]


En diciembre de 2014, según a la estructura de costos de PETROPAR, la cotización internacional del gasoil estaba a 578,88 US$/m3, lo que equivalía a una cotización del petróleo de aproximadamente 74 US$/barril. En ese mismo momento, la cotización del dólar estaba a 4.642,16 Gs/US$ y el precio del gasoil 5.290 Gs por litro.

En el mercado internacional de hoy, con un barril de petróleo a menos de 30 US$, el gasoil se cotiza internacionalmente a 236,2 US$/m3, es decir, 59,2% menos que en diciembre de 2014. En cambio, el dólar subió a 5.970 Gs, es decir, 28,6% más que diciembre de 2014.

De estos engorrosos números podemos concluir que es evidente que el precio del petróleo decreció mucho más de lo que creció la cotización del dólar, lo cual debería reflejarse en el precio de venta al público de los combustibles.

El presidente de PETROPAR ha querido disfrazar esta situación simplificando la publicación de la estructura de precios en su página web, un retroceso en el acceso a la información pública, especialmente cuando se trata de negocios oligopólicos, como los combustibles.

De todas formas, tomando la estructura de costos que estaba enlazada hasta diciembre de 2014, y sin modificar los precios de primas y fletes –que tendrían que haberse reducido significativamente también con la reducción del precio del petróleo– a las cotizaciones actuales, hoy el precio del gasoil debería ser de 3.400 Gs. Además con este precio, se mantiene un margen de 163,2 Gs/litro para PETROPAR (ver infografía).

Aplicando la misma tasa de reducción a las naftas, la nafta común debería costar hoy 3.081 Gs/litro, lo que redondeamos en 3.100 Gs (ver infografía).

A estos precios de los combustibles, también el precio del pasaje debería bajar significativamente, ya que el 40% del componente del costo del pasaje es el combustible. Como calculábamos detalladamente en el artículo Chatarras a 2.000 y buses con aire a 2.100 Gs siguiendo el mismo criterio de cálculo, hoy el pasaje de las chatarras debería estar en 1.795 Gs (redondeado en 1.800 Gs).

En ese mismo artículo también explicábamos que el costo de un ómnibus con aire acondicionado (AA), es como máximo 5,4% superior al costo de un bus convencional, por tanto, la tarifa de los buses con AA debería ser de (1.795 x 1,054 =) 1.892 Gs, redondeando, 1.900 Gs.

Los empresarios coinciden en que las cotizaciones son inestables y por tanto no se pude variar los precios a riesgo de volver a tener que retocarlos en breve, sin embargo, cuando existe un aumento del petróleo, por más temporal que sea, se apresuran en subir sus tarifas. Un doble rasero que ya ha dejado más de un año de enormes ganancias a las distribuidoras de combustibles y a los empresarios de transporte, ambos asociados en una desigual Alianza Público-Privada (APP) con el Estado, donde el usuario final es el que siempre termina perdiendo.

¿Por una vez, podrían bajar los precios de los combustibles y el pasaje, aunque fuera por un tiempo limitado, en forma racional y acorde a las cotizaciones vigentes? ¿O tendremos que seguir entregando una parte importantísima de nuestros ingresos, especialmente los más humildes, al lucro empresarial?

gs

 

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