El Dr. Floriano Irala fue el primero en inspeccionar los cuerpos de los efectivos muertos. Dijo que todos recibieron impactos producidos “armas de grueso o potente calibre”. Su declaración coincide con lo que se escucha en el video de la masacre. Reveló que un desconocido intentó llevarse los cuerpos antes de que fueran examinados.


Irala (quien prestó declaración este martes) explicó que a las 11:50 del 15 de junio de 2012 empezó su trabajo en el Hospital Distrital de Curuguaty. Estaban presentes los fiscales Diosnel Giménez, Jalil Rachid y Ninfa Aguilar.
El primer cuerpo que examinó fue el del suboficial Juan Gabriel Godoy (25), que presentaba una herida por arma de fuego de potente calibre en la cabeza.

El segundo fallecido en ser revisado fue Derlis Ramón Benítez Sosa. Tenía 11 heridas por arma de fuego distribuidas en todo el cuerpo. En el tórax encontró tres, otra en la parte superior del hombro izquierdo y cuatro heridas más en la espalda. Así también, encontró dos heridas más en el brazo izquierdo y una en el antebrazo izquierdo. “Todas las heridas fueron producidas por armas de grueso o potente calibre”.

El tercer cadáver examinado fue el del subomisario Erven Lovera. En total tuvo cuatro heridas por arma de fuego de potente calibre más una por refilón de bala. Dos de estas estaban en el tórax, una en la parte de atrás y una más en el brazo derecho.

El suboficial Wilson Cantero recibió cinco heridas por arma de fuego de potente calibre. Tres en el abdomen, una lesión por refilón con características de a quemarropa y otra en el brazo izquierdo también a quemarropa.
El oficial inspector Osvaldo Aníbal Sánchez Díaz, presentó 13 heridas de arma de fuego de potente calibre. Cuatro en la cabeza, una en el medio de la frente y otra encima de su ojo izquierdo, sobre su ceja. En la mejilla izquierda tenía otra herida y una más por refilón de bala en el mentón. En tanto que en el cuello también había una herida de refilón de proyectil, mientras que en el hombro derecho presentaba una herida por arma de fuego de potente calibre que le ocasionó un “boquete”.

En el tórax también tenía dos heridas de arma de fuego de potente calibre a quemarropa, o sea “a muy corta distancia”.

Presentaba otra herida de potente calibre en una región de la espalda y una más en el tórax. En el brazo izquierdo se hallaron tres heridas más.

Finalmente, el suboficial Jorge Alfirio Rojas, presentaba una sola herida en el tórax por arma de fuego de potente calibre.

Los cuerpos fueron entregados a la brigada de la Policía Nacional de la capital, representada por el Cnel. Miguel Bordón, en la cabecera del campo de aviación de los militares de Curuguaty para su traslado hasta la morgue central de medicina forense para las respectivas autopsias.

Intentaron llevarse los cuerpos

El profesional explicó que cuando iba a empezar a examinar el segundo cuerpo, se presentó una persona desconocida de nombre Augusto Aníbal Lima “ha oñembombarete chéve”.

Le dijo que él iba a firmar todos los certificados de defunción y que tenía orden del jefe del GEO de Alto Paraná para llevar los cuerpos. El fiscal Jalil Rachid le señaló que esta persona no tenía autoridad alguna y le pidió que continuara con su trabajo.

Lo curioso es que Rachid jamás investigó este incidente, uno más de un juicio plagado de irregularidades.

 

/Judiciales.net y redacción digital