El primer ministro francés, Manuel Valls, anunció hoy que el Gobierno ha decidido retrasar dos semanas la presentación del proyecto de ley sobre la reforma laboral, muy cuestionado, para tener más tiempo para negociarlo con organizaciones sindicales y patronales.


El Gobierno francés retrasa la presentación de su polémica reforma laboral.

Su llegada al Consejo de Ministros estaba prevista para el próximo 9 de marzo, tras lo cual pasaría por la Asamblea Nacional y el Senado, respectivamente, en abril y mayo.

“Hay que acabar con cierto número de malentendidos. Hay que explicar, responder a una serie de falsas informaciones que se han dicho sobre este texto. Así que vamos a darnos unos días adicionales”, indicó Valls durante una visita al Salón de la Agricultura de París.

El primer ministro destacó que este retraso no tiene ningún impacto en el calendario parlamentario previsto, y no supone tampoco un paso atrás, porque el verdadero retroceso, subrayó, sería abandonarlo o retirar sus principales reformas.

El texto, que según Valls promueve mayor libertad para las empresas y mayor protección para los trabajadores, no toca oficialmente la semana de 35 horas, pero flexibiliza el tiempo de trabajo y, según los críticos, introduce “innumerables” posibilidades para superarlas sin penalizaciones.

El plan fija topes en la indemnización por despido improcedente y, entre otros puntos polémicos, clarifica las reglas del despido por causas económicas, que sus detractores creen que han sido ampliadas.

“El texto responde en primer lugar a la angustia de quienes están en paro y en situación precaria”, defendió Valls, que va a recibir en los próximos días al conjunto de actores sociales para restituir el debate y hacer avanzar el proyecto de ley “a través del diálogo”.

El primer ministro afirmó que ese proyecto es “útil para las empresas, los trabajadores y el país”, y apuntó que fomenta reformas “necesarias” “que nadie se había atrevido a llevar a cabo en años e incluso decenios”.

El secretario general del sindicato Fuerza Obrera, Jean-Claude Mailly, aseguró tras conocerse el retraso que este “no cambia nada sobre el fondo del problema, porque lo que está en cuestión es la filosofía general del texto”.

“Seguimos pidiendo su suspensión, y suspenderlo no equivale a retrasarlo y darse unos días para corregirlo, sino a empezar de cero”, indicó en la cadena “BFM TV”. EFE