"Estas informaciones deben ser investigadas a fondo por la comunidad internacional, porque en Turquía no sólo hay una clara represión de la libertad de prensa para tapar la cooperación con terroristas, sino también falta de respeto hacia el poder judicial", dijo la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova.


Rusia pide a Occidente investigar informaciones sobre nexos de Ankara con EI.

Recordó que Ankara se ha negado a cumplir con la recomendación de su propio Tribunal Constitucional para la puesta en libertad de los periodistas Can Dündar y Erdem Gül, encarcelados por publicar una información que aparentemente demuestra el envío de armas a grupos rebeldes sirios en camiones custodiados por los servicios secretos.

Tras publicar la información filtrada por la policía el pasado mes de mayo, Dündar, redactor jefe del diario “Cumhuriyet”, y su colega Gül fueron acusados de espionaje y revelación de secretos de Estado.

El Colegio de Abogados de Turquía ha calificado de “ilegal” el encarcelamiento preventivo de los dos periodistas y lo ha interpretado como “castigo” al no existir riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas.

“Otro ejemplo es la persecución contra el diario ‘Zaman’, que tan sólo se ha permitido juicios de valor distintos de los estrictamente oficiales”, lamentó Zajárova.

El Gobierno turco puso ayer bajo su control ese diario, el más grande del país eurasiático, crítico con el poder y cercano al predicador Fetullah Gülen, acusado de terrorismo por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Otros medios de comunicación -dos diarios y dos televisiones- supuestamente también cercanos a Gülen y puestos bajo administración el año pasado, fueron clausurados hace cuatro días.

El gobernante partido de Justicia y Desarrollo (AKP), fundado por Erdogan, acusa a Gülen y sus seguidores de haber socavado todas las esferas del Estado turco, como la Justicia y la Policía, para crear lo que llama un “Estado paralelo”.

Las relaciones entre Rusia y Turquía están congeladas desde que, según Moscú, un caza turco derribara en noviembre pasado en la frontera siria un bombardero ruso Su-24, uno de cuyos pilotos fue abatido por un grupo de guerrilleros cuando descendía en paracaídas.

El presidente ruso, Vladímir Putin, acusó a Turquía de derribar el avión para proteger las vías de suministro del petróleo que el grupo yihadista Estado Islámico extrae en los territorios bajo su control en Siria e Irak, lo que ha sido negado rotundamente por Erdogán. EFE