El exjefe del Gabinete Civil de Fernando Lugo declaró esta mañana en el juicio por la Masacre de Curuguaty. Explicó que de acuerdo con los datos que recabó en el lugar, no fueron los campesinos quienes dispararon a los policías. Afirmó además que la Fiscalía se confabuló para proteger a los verdaderos autores y evitar así que se supiera lo que realmente sucedió en Marina Kue.


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El actual senador de Avanza País se trasladó a Curuguaty el 16 de junio, un día después de los trágicos sucesos en compañía de la entonces ministra de Salud, Esperanza Martínez.

Dijo que cuando llegaron conversaron con una autoridad militar de la zona (no recordaba el nombre) que  les comentó que los disparos se efectuaron una distancia de 100 metros o más, lo que indicaba que se utilizaron armas de precisión “posiblemente de francotiradores”.

Mencionó que el comisario le contó que algunas personas habían entrado al lugar en dos oportunidades y que sacaron objetos como casquillos de bala. “El terreno que debería haber sido aislado por la Fiscalía, no se aisló”.

Recordó que se reunieron con familiares de campesinos fallecidos que les acercaron una enorme cantidad de casquillos de bala, la mayoría de calibre 5.56.

Sostuvo que intentaron ponerse en contacto con los detenidos pero que “Cuando llegamos, nos enteramos que fueron trasladados rápidamente a Coronel Oviedo por orden de la Fiscalía, lo cual interpreté yo que era una clara maniobra del Ministerio Público para evitar que tuviéramos contacto con ellos”.

Indicio que los disparos recibido por las personas, en la mayoría de los casos y tanto de policías como campesinos, eran atribuibles a armas de guerra.

“Lo llamativo es que los disparos eran en la cabeza, en el cuello o en el abdomen por debajo de los chalecos, lo cual para mí es un elemento más para sospechar que quienes dispararon sabían adónde tenían que hacerlo”.

“Quiero resaltar que a partir de esa visita y de lo que pudimos observar y recabar yo quedé convencido de que ahí hubo una intervención externa, que no fue el grupo de campesinos el que pudo haber disparado a los policías porque las armas halladas no eran las que portaban los campesinos” señaló López Perito.

El parlamentario contó que se reunieron con el comisario de la localidad, (López dijo que se trataba de Arnaldo Sanaría, pero por la descripción del lugar donde se encontraba debió ser Lizardo Gamarra) a quien le pidió un relato pormenorizado de lo sucedido.

El efectivo le contó que había participado del procedimiento y que mientras dialogaban con un grupo de ocupantes lejos del sitio del procedimiento principal, escuchó una serie de disparos y casi inmediatamente los atacaron a tiros.

El comisario recibió un disparo en el pecho lado izquierdo, pero fue salvado por su chaleco antibalas.

“El comisario estaba muy afectado por el disparo, que le tiró varios metros, y le pregunté si tenía todavía el chaleco, me dijo que sí, y me lo trajo, comencé a revisar y encontré en un forro un proyectil que al tacto era de arma de guerra, posiblemente calibre 5,56”, expuso López Perito.

Agregó que teniendo en cuenta esa circunstancia, con Lugo se buscó conformar una comisión internacional que sería apoyada por la OEA y la Unasur, debido a que “desde un primer momento nosotros sospechamos una confabulación de la Fiscalía en este hecho para evitar que se supiera qué fue lo que pasó”, concluyó.

Ejecuciones

Por su parte, el exconcejal municipal de Curuguaty y periodista de una radio comunitaria, Santiago Martínez, reveló que la gente llamaba a la radio para denunciar las ejecuciones de los campesinos que permanecían en el lugar.

Por este motivo pidió a los vecinos armar grupos para ir a rescatar a los heridos, recordó, ya que había versiones de que existían más heridos en Marina Kue y que aquellos que salían del monte eran ejecutados. /Judiciales.net y redacción digital.