'Cultura que vive la gente' se denomina la nueva etapa que presenta El Cántaro, que incluye una imagen renovada, un nuevo local y una amplia lista de actividades, siguiendo el proceso para convertirse en una empresa social.


La cultura vive en la gente: El Cántaro presenta nueva imagen como empresa social

El Cántaro, Almacén de Arte, lanza la campaña ‘Cultura que vive en la gente’ con el apoyo de Fundación Itaú e impulsada por Koga Impact Lab, el sábado 12 de marzo a las 17 horas en el predio de la galería/museo ubicada en Areguá.

El Cántaro funciona como Almacén de Arte y también como Bioescuela popular de arte y oficio, donde se conjugan la cultura, el arte popular e indígena, el intercambio de conocimientos y aprendizajes, y las ganas de preservar y difundir el arte en general.

A partir de ahora, El Cántaro se constituye como una empresa social, buscando así transformar su entorno económico y social de forma sostenible, con la ayuda de la Fundación Itaú, mediante el coaching de Koga Impact Lab. La Fundación además apoya todas las actividades culturales de la escuela y potencia su almacén de artesanía.

“Sabemos del gran trabajo de la Fundación El Cántaro, pues ya los hemos apoyado el año pasado con resultados muy satisfactorios. Vimos la necesidad de que aseguren su sostenibilidad puesto que tienen condiciones de hacerlo, por lo que decidimos impulsar el hecho de que se fortalezcan como empresa social. Desde Fundación Itaú estamos decididos a apoyar este tipo de proyectos transformadores”, Liz Cramer, Directora de Fundación Itaú.

Para celebrar este proceso, el sábado ofrecerán un happy hour con actividades para niños, conciertos en vivo y artesanos creando artesanías en vivo.

Arte en barro

Uno de los ejes más importantes de El Cántaro es la preservación, conservación y promoción del patrimonio cultural paraguayo tradicional, es por eso que en el 2015 de la mano de Fundación Itaú y ONU Mujeres, dictaron talleres de cerámica dirigidos por la artista popular Julia Isídrez a mujeres y estudiantes de Itá, Areguá y de la FADA-UNA.

El proyecto, que tuvo el apoyo y financiamiento de la Fundación Itaú, se realizó con el fin de que de la ceramista Julia Isídrez deje un legado, transmitiendo su técnica a nuevos exponentes.

Las clases se realizaron en el oga guasu de la bioescuela. El mismo, según palabras de la directora Joe Giménez, fue construido por todos los alumnos del Cántaro y voluntarios en general.

Durante todo el año, El Cántaro ofrece talleres creativos populares enfocados a trabajar con la comunidad en la utilización de la cultura como herramienta de trasformación socioambiental. De la misma forma, se constituye como un lugar de exposición y venta de productos de artistas, artesanos e indígenas del país.