El método de enseñanza de los colegios de jesuitas en nuestro país, inspirándose en la experiencia en España, busca evolucionar a un modelo educativo que elimina asignaturas, exámenes y horarios y revolucionar una vocación de enseñanza en Suramérica, que se remonta al siglo XVI.


Delegado de Educación de Jesuitas del Paraguay, Mariano García Díaz. EFE

Por: Santi Carneri

“Es una revolución concreta que ya tiene dos años de experiencia en España”, dijo a Efe el delegado de Educación de Jesuitas del Paraguay, Mariano García Díaz.

La nueva apuesta educativa, creada por los jesuitas en un colegio madrileño y en otros ocho centros catalanes, llegará a Paraguay donde también transformará las aulas en espacios de trabajo para que los niños hagan proyectos conjuntos en lugar de asistir a clases magistrales en pupitres y teniendo que llevar deberes a casa.

La Compañía de Jesús busca renovar su método de estudios, implantado en la región en la época colonial española y con el que instauró los cimientos de un proyecto cultural que aún perdura.

“En Paraguay la experiencia fue casi una utopía, se buscaba que los pueblos indígenas vivieran en una comunidad feliz, sustentable y desarrollada y dejaron huella, lastimosamente fueron expulsados”, recordó el religioso, un granadino llegado al corazón de Suramérica hace 50 años.

Como consecuencia de la expulsión de los jesuitas en 1767 quedaron las ruinas de sus reducciones y misiones, que aún muestran el esplendor de ese tiempo en el sur de Paraguay y Brasil y en el norte argentino.

“Queremos ir a las fuentes y renovarnos, por eso estamos mirando por todas partes y nos interesamos por la experiencia en Cataluña”, añadió García.

Los promotores de la iniciativa bautizada como “Horizonte 2020”, desarrollada tras recoger 56.000 ideas de alumnos, padres y madres y profesores para mejorar la educación, comparten ahora los resultados del método en distintos países de Suramérica.

El director general de la Fundación Jesuitas Educación (FJE) de Cataluña, Xavier Aragay, compartirá desde mañana experiencias en Asunción con las autoridades locales, educadores y alumnos, como ya ha hecho en Chile, Brasil, Uruguay y Argentina.

“Los colegios jesuitas de Latinoamérica estamos en sintonía, por eso se trae aquí la experiencia. No vamos a copiar nada, queremos reflejarnos, adaptando al contexto y a las necesidades de aquí para tener egresados conscientes, competentes, compasivos y comprometidos”, expresó García.

El nuevo programa busca poner en primer plano el contexto de cada alumno, alimentar su experiencia con reflexión y acción y una forma de evaluar diferente y “no estresante”, resaltó García.

“Evaluar tenemos que evaluar siempre, pero es para crecer no para castigar. Cuando evaluamos queremos que la persona tome conciencia de donde ha progresado y donde tiene puntos débiles para concentrar sus esfuerzos. No quedarnos con la mediocridad, sino avanzar”, dijo el religioso.

García recordó uno de los colegios jesuitas, el Cristo Rey, considerado una de las referencias educativas de paraguay, como una institución con “historia de compromiso social” desde su inicio hace 78 años.

“Tuvo tiempos difíciles en la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), con intervenciones policiales que asustaron a los niños y expulsaron a 30 profesores y 10 jesuitas. Decían que formábamos a subversivos en el comunismo, cuando simplemente era una educación liberadora”, añadió.

En esta escuela estudiaron el actual presidente de Paraguay, Horacio Cartes, el intendente asunceno, Mario Ferreiro, y el cineasta Juan Carlos Maneglia, entre otras figuras destacadas del país.

Además de en esa escuela, el nuevo modelo se pondrá en práctica en otros tres centros de la organización religiosa en nuestro país, así como en la red de centros llamados Fe y Alegría, situados en los barrios más pobres de la capital.