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El ingreso puede ser legal o ilegal y existen dos tipos: automáticas y semi-automáticas. Estas últimas son réplicas de las primeras adaptadas para el uso civil. El crimen organizado compra todo tipo de armas.


El secretario antidrogas, Luis Rojas, explicó que para poder disponer de armas de guerra se creaban empresas que (aliadas con alguna estructura del sector público) conseguían que una entidad como la Senad (por ejemplo) firmara como consumidor final por diez mil cartuchos “punto 50” (Munición capaz de bajar un avión y penetrar un blindado). Llegaban los diez mil cartuchos y; o se declaraba desierta la licitación o se argumentaba falta de presupuesto y se adquirían solo mil. ¿Qué pasaba con los otros nueve mil? Se desviaban al crimen organizado.
Aclaró que los traficantes e importadores ya no pueden recurrir a esta operatoria desde que la Dimabel exige el contrato firmado y la garantía presupuestaria de la entidad que hace el pedido.
Las armas de uso civil se venden legalmente en Estados Unidos y cualquier persona con una “green card” puede adquirirlas. Una vez en poder de los distribuidores se les borra el número de serie y se comercializan en el mercado negro.

“Cualquier persona con puede comprar un R15 (réplica del M15) e introducirlo de contrabando entre autorepuestos, vehículos, mercaderías” sostuvo el ministro.

Contó que adentro de bafles importados de Estados Unidos se intentaron ingresar 20 fusiles de asalto de uso civil.

“Los traficantes venden al mejor postor, no importa si es EI o Hezbollah” afirmó.
Respecto a las armas que ingresan ilegalmente, el secretario antidrogas señaló que salen del mercado negro que se provee de armas robadas a las fuerzas de seguridad de diferentes países.