El estudio de estos investigadores revela que el planeta emite cambios en su luz no sólo al girar, sino que, además, los puntos brillan durante el día y muestran otras variaciones, según explicó en un comunicado el Observatorio Europeo Austral (ESO).


Un equipo de astrónomos ha descubierto cambios inesperados en los puntos brillantes de Ceres

Un equipo de astrónomos ha descubierto cambios inesperados en los puntos brillantes de Ceres, el planeta enano más pequeño del sistema solar y el más grande del cinturón de asteroides existente entre Marte y Júpiter.

Estas observaciones de gran precisión se han obtenido con el espectógrafo HARPS, instalado en el Observatorio La Silla de ESO (Chile), y sugieren que el material de los puntos es volátil y se evapora con el calor que emite el resplandor de la luz solar.

La investigación, publicada en la revista “Monthly Notices of the Royal Astronomical Society”, se inició gracias a las imágenes obtenidas por Dawn, la primera nave de la NASA que ha estado en órbita alrededor de un planeta enano durante más de un año y que ha trazado mapas muy detallados de su superficie.

Estos mapas, según el ESO, desvelaron un sorprendente descubrimiento: la existencia de puntos muy brillantes en el planeta enano, que reflejan más luz que su entorno, mucho más oscuro.

El más prominente de esos puntos luminosos se encuentra dentro del cráter Occator y sugiere que Ceres puede ser un mundo mucho más activo que la mayoría de sus asteroides vecinos.

“A medida que Ceres gira, los puntos se acercan a la Tierra, y luego retroceden de nuevo, lo cual afecta al espectro de la luz del sol reflejada que llega a la Tierra”, explica el autor principal del estudio, Paolo Molaro, del INAF-Observatorio Astronómico de Trieste (Italia).

Ceres tarda nueve horas en dar un giro completo y los cálculos han demostrado que los efectos debidos al movimiento de los puntos brillantes al acercarse y alejarse de la Tierra debido a esta rotación son muy pequeños, pero lo suficientemente grandes como para ser medibles por instrumentos como HARPS.

El equipo concluyó que los cambios observados durante más de dos noches en julio y agosto de 2015 podrían deberse a la presencia de sustancias volátiles que se evaporan bajo la acción de la radiación solar.

Cuando las manchas del interior del cráter Occator están en el lado iluminado por el sol, se forman destellos que reflejan la luz solar de forma muy eficaz, pero que se evaporan rápidamente, pierden reflectancia y producen los cambios observados.

Sin embargo, este efecto cambia de noche a noche, dando lugar a patrones aleatorios adicionales a corto y largo plazo.

De confirmarse estas interpretaciones, según el Observatorio, Ceres podría ser muy diferente de Vesta y los demás asteroides comprendidos entre las órbitas de Marte y Júpiter, que albergan cientos de cuerpos celestes.

Se sabe que Ceres es rico en agua, pero no está claro si eso está relacionado con los puntos brillantes y se desconoce cuál es su fuente de energía, por lo que la nave espacial continúa estudiando el planeta y su comportamiento.

Ceres fue descubierto en 1801 por Giuseppe Piazzi y primero se le consideró un cometa, después un planeta y un asteroide, hasta que finalmente, en 2006, se le catalogó como planeta enano.

EFE