Erika O’Higgins y Mirna Villalba contaron como fue compartir prisión con la la vedette argentina. Nueve días y siete noches que no olvidarán jamás.


Ni Erika ni Mirna imaginaron que pasarían la noche del 15 de diciembre contándole sus vidas a Moria Casan. La diva arribó esa mañana al Paraguay dispuesta a resolver sus problemas con la justicia para poder ir de vacaciones con su nieto a los Estados Unidos. Pero lo que sus exabogados le aseguraron que sería un trámite se convirtió en algo que la propia Moria definió como un “reality”.

La historia es conocida; la jueza Dina Marchuk ordenó que fuera remitida al Buen Pastor hasta tanto el Ministerio Público diera por finalizada la investigación abierta por la desaparición del famoso collar que la vedette usó en el evento que condujo en la Conmebol en 2012. Al ingresar al penal, se le encontraron 2 gramos de cocaína, hecho que complicó su situación procesal obligándola a pasar 9 días en la cárcel de mujeres.

En el Buen Pastor, Moria compartió celda con tres internas de las que terminó haciéndose “íntima”. Dos de ellas, Erika O´Higgins y Mirna Villalba, compartieron con Ñanduti Digital detalles de la vida de Moria tras las rejas.

Sandra (Argentina de 34 años y actualmente en pareja) cuenta que lo primero que hicieron cuando se enteraron que Moria se quedaría con ellas fue acondicionar el espacio lo mejor posible para que la vedette se sintiera de la mejor manera. Puso un colchón en el suelo y le dejó su cama a la diva.

“Llegó, nos saludó…pedía permiso para sentarse, para usar las cosas…Es muy sencilla…Nosotras estábamos cohibidas de tener una persona así, pero ella normal” cuenta Erika, que se apura en aclarar que el sector en el que estuvo Moria “no es vip”.

“Es un sector individual para las internas que se portan bien y no son viciantes” explica.

“Nosotros no le hacíamos preguntas. Ella vino a penar por nosotros…nos preguntaba cómo estábamos, hace cuanto tiempo, cómo nos trataban…de su causa casi no hablábamos..Si de su trabajo y el espectáculo (The Hole) que estaba preparando y las ganas que tenía de estar con su nieto” señala.

Si hay algo que recuerdan tanto Erika como Mirna es lo difícil que era “hacerla dormir”

“Ella sale todos los días, cena tarde, graban hasta tarde, era complicado hacerla dormir. Mirna la peinaba a las doce de la noche, le lavaba la cabeza, la peinaba… las horas no pasaban pero ella ¡re feliz!”

“Nos hacía tomar té a las dos de la mañana…”

“Yo ya me dormía y de repente me ponía la linterna por mi cara y me decía: -¿Eri? ¿ya dormís? Está buenisima mi novela ¿Querés tomar té? Se bajaba y se sentaba a conversar conmigo”, dice Erika.

Las chicas cuentan que Moria se había hecho a la idea de que terminaría pasando navidad con ellas, pero la decisión del juez de ordenar su libertad, frustró los planes. El 23 de diciembre la diva salió del penal y en un avión privado viajo a Buenos Aires. Dos meses después y tal como lo había prometido, volvió al Buen Pastor.

“Sabíamos que iba a venir en marzo para firmar, pero su visita fue una sorpresa…tiene su espectáculo y aunque no tenia tiempo, vino a vernos….”

En el momento en que Moria llegó de visita, Mirna estaba en el curso de peluquería que la estilista Rommy ofrece gratis para las internas.

“Deje todo y salí corriendo” dice la morocha que “ligó” los zapatos que Moria trajo de regalo.

“Los zapatos son todos para vos” cuenta que le dijo la vedette.

“Calzamos el mismo número” dice Mirna (29 años, recluida hace 5 y madres de 3 chicos) que salió corriendo de su curso de peluquería cuando supo que su amiga estaba otra vez en el penal.

Las chicas se comunican con Moria a través de Miriam Areco, su abogada, que les avisa cuando la diva sale en la tele, por ejemplo.

La visita duró 20 minutos debido a los compromisos laborales de la vedette. Les prometió que la próxima vez (tiene que volver por obligaciones con el juzgado) la visita será más larga.

En la cárcel, Erika tiene una lavandería y Mirna una peluquería.

Entrevista/José Maria Quevedo

Registro/Martín Cañete

Edición/ Mateo Aquino