Desde 1993, el 22 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial del Agua con la intención de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y […]


Desde 1993, el 22 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial del Agua con la intención de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sustentable de este recurso. La creación de este día surgió a partir de las recomendaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD) de 1992 en Río de Janeiro. Se invitó a los Estados a consagrar este día al fomento de la conciencia pública sobre la conservación de los recursos hídricos y a poner en práctica las recomendaciones del Programa 21 de la CNUMAD.

El agua es el recurso natural más importante y más valioso del planeta, sin el cual no sería posible la vida. Desde esta perspectiva, Paraguay es un país muy rico, tenemos valiosos recursos hídricos superficiales y subterráneos. Por ello es hoy es un día especial para hablar sobre el agua, tomar conciencia de la riqueza que tenemos y proponernos proteger, conservar y recuperar nuestras riquezas naturales.

 
Nuestro país se localiza enteramente dentro de la cuenca del río de La Plata. Una cuenca hidrográfica es una superficie de terreno delimitada según las corrientes de los cauces de agua, donde el elemento integrador es el agua. La cantidad de agua de lluvia que cae sobre un terreno, hace un recorrido que finalmente va a parar a un mismo punto final. En nuestra gran cuenca, los principales ríos que originan el río de La Plata son los ríos Pilcomayo, Paraguay y Paraná.

El Pilcomayo nace en Bolivia y más abajo se convierte en nuestra frontera natural con Argentina. El Paraguay y el Paraná nacen en Brasil, el primero separa en su recorrido a las dos regiones de nuestro país: Occidental o Chaco y Oriental. El segundo sigue su recorrido hacia el sur constituyéndose en nuestro límite natural con Brasil y Argentina. Éstos ríos se van uniendo y junto con otros cauces hídricos reciben más abajo aportes de otros ríos como el río Uruguay. Finalmente, todas las aguas de estos caudalosos ríos van a parar al mismo punto, la desembocadura del río de La Plata en el océano Atlántico.

 
Desde este enfoque de cuencas, es necesario analizar la situación de los recursos hídricos en su conjunto, a nivel integral, porque las divisiones entre cuencas están definidas por las características del terreno y los recorridos de los cauces hídricos. Es decir, son límites naturales, no políticos. ¿Qué pasaría si nosotros tomamos medidas de conservación de nuestros ríos en Paraguay, pero de más arriba, desde Bolivia o Brasil, nos está llegando el agua contaminada? O bien, si aguas más abajo, en Uruguay o Argentina, están cuidando la calidad de las aguas de sus ríos, pero nosotros desde Paraguay estamos mandando aguas contaminadas. Una cuenca es un sistema compuesto por componentes biofísicos como el agua y el suelo, componentes biológicos como la fauna y la flora, y componentes antropocéntricos (socio-económicos, culturales, legales, institucionales, etc.).

Debemos unirnos todos los países de la región para proteger y conservar nuestros recursos hídricos, a fin de que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de los servicios hidrológicos que brinda una cuenca bien cuidada. Como ejemplo citamos los servicios de provisión de agua para el consumo humano, agricultura, ganadería y otras actividades. Los servicios de regulación como el mantenimiento de los caudales base de los ríos y la reducción de la erosión del suelo. Servicios de apoyo y funcionamiento de hábitat silvestre; y servicios de aprovisionamiento de energía hidroeléctrica, entre otros. Como todos sabemos, sobre el río Paraná se ubican grandes represas que generan electricidad.

 
Además de la gran riqueza hídrica que nuestro país posee a nivel superficial, también tenemos importantes reservas de agua subterránea. La parte sureste del Paraguay (18% de nuestro territorio) se localiza sobre el gran acuífero Guaraní, reserva que compartimos con Argentina, Brasil y Uruguay. Este reservorio es uno de los más grandes del mundo; se estima que el volumen de agua dulce que contiene podría abastecer a la población mundial actual durante 200 años, si se lo explota adecuadamente.

Además del acuífero Guaraní, nuestro país cuenta con el acuífero Patiño en la zona central y el acuífero Yrenda en el chaco. El riesgo principal para el futuro de estos cuerpos de agua lo constituyen la contaminación sin control en sus áreas de recarga directa y la extracción de sus aguas con escasa regulación. Ambas características que en otras latitudes han contribuido al daño irreversible de estas fuentes de agua. Por lo tanto, es un imperativo ineludible actuar en forma adecuada, con programas eficaces y acordes con la realidad, para proteger nuestros acuíferos hoy, a los efectos de que puedan ser utilizados por las generaciones actuales y futuras.

 
Tenemos un país muy rico en recursos hídricos, aún así el acceso al agua potable de buena calidad en muchas ocasiones es un grave problema. También enfrentamos problemas causados por los fenómenos de sequía e inundación, donde los pobres siempre son los más afectados. El acceso al agua potable es un derecho básico del ser humano, es sumamente grave la tendencia a privatizar el agua que se está dando en algunos lugares, el control del agua no puede estar en manos de empresas que busquen el beneficio económico como si el agua se tratase de una mercancía. ¡El agua es indispensable para la vida humana y para el funcionamiento de los ecosistemas!

 

Rafaela Laino
Doctora en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable