Qué tiene que ver la mediocridad y el prevaricato?:Tal vez nada, tal vez todo.                         José Ingenieros con un bisturí penetrante que escarba en los tejidos enfermos de la sociedad, […]


Qué tiene que ver la mediocridad y el prevaricato?:Tal vez nada, tal vez todo.

                        José Ingenieros con un bisturí penetrante que escarba en los tejidos enfermos de la sociedad, en su libro “El hombre mediocre” logró explicar conductas y vicios morales, anticipándose a situaciones que en la actualidad siguen tan graves y vigentes.

                        El citado autor, en una parte de su análisis relata la estampa de nuestro Poder Judicial diciendo: “Existen épocas en que el equilibrio social se rompe en favor de los mediocres. El ambiente tornase refractario a todo afán de perfección; los ideales se agotan y la dignidad se ausenta; los hombres acomodaticios tienen su primavera florida” y agrega en otro sitio:

   “Por eso cuando un mediocre es juez, aunque comprenda que su deber es hacer justicia, se somete a la rutina y cumple el triste oficio de no hacerla nunca y embrollarla con frecuencia”.  La rutina es definida en el libro como “un esqueleto fósil cuyas piezas resisten a la carcoma de los siglos. No es hija de la experiencia sino su caricatura. La una es fecunda y engendra verdades; estéril la otra y las mata. En su órbita giran los espíritus mediocres”

NO ES OFENSA, ES AUTOCRITICA:

                        El retrato de nuestra justicia es pestilente de mediocridad. No hay tiempo para debates, para consultas, las sentencias, en general, son sólo un trámite resultado de un proceso demasiado largo, caro  y angustioso.

                        El modelo de gerenciamiento de despacho es cavernícola, no funciona y a nadie parece importarle, sólo seguimos como zombis sometidos a un proceso que no procesa nada.

                        Existen buenos magistrados (por suerte) pero con expedientes hasta el techo, pocos funcionarios y nula tecnología, que se debaten en urgencias: NO HAY TIEMPO PARA PENSAR.

                        Los abogados, casi cincuenta mil, somos incapaces de destinar tiempo para construir  un espacio de justicia,  menos insalubre que el actual.

LA IMPUTACIÓN PENAL DE BLANCO Y NUÑEZ POR PREVARICATO:
 
                        ¿Qué podemos decir los gremios de abogados sobre la imputación por PREVARICATO de un Ministro  prevaricador? : Lo  único que nos queda claro es el juicio de valor y la verdad demoledora: SINDULFO BLANCO y en su tiempo VICTOR NUÑEZ han prevaricado en sus resoluciones por docena, sin embargo, después de eso sólo hemos deslizado con grandilocuencia mediocre,  dos o tres artículos. 
 
                        En resumen: Poco o nada se ha debatido en el foro de profesionales del derecho sobre esta figura penal,  que en realidad es importante para sanear y extirpar a los prevaricadores del sistema.

                        ¿Qué pueden decir los gremios de magistrados y funcionarios?: Nada,  salvo esa muestra de “solidaridad”  en un claro mensaje de corporativismo y temor de ser procesados, pues, más de uno tiene “cola que se le pise”;  no han aportado a la academia y a la formación de cultura jurídica.

                        Casi en un desafío mediocre al estado de derecho, muchos  amenazaron  con inhibirse masivamente y reusarse a entender en el procesamiento de un sospechado de  cometer un hecho punible.
                        Esta adhesión más emotiva que reflexiva, pone entredicho el propio sistema republicano y el estado de derecho,  que implica que tanto gobernantes como gobernados debemos ceñir nuestras conductas al imperio de las leyes. Rompe el principio de igualdad. Quiebra la justicia e instala un nuevo espacio de privilegiados: los magistrados.

                        El Jurado de Enjuiciamiento tampoco ofrece claridad en el estudio del hecho punible del prevaricato, un organismo inservible que no aportó, desde su creación, una política pública seria y creíble, para ejercer su rol constitucional: depurar las filas del poder judicial y el ministerio público de funcionarios deshonestos e ineficientes.  

                        En síntesis el prevaricato existe y está descrito en el Código Penal en el artículo 305 que dice: Prevaricato 1º El juez, árbitro u otro funcionario que, teniendo a su cargo la dirección o decisión de algún asunto jurídico, resolviera violando el derecho para favorecer o perjudicar a una de las partes, será castigado con pena privativa de libertad de dos a cinco años. 2º En los casos especialmente graves la pena privativa de libertad podrá ser aumentada hasta diez años.

                        El prevaricato existe, pero mientras no exista debate jurídico y ciudadano, continuará siendo un mito, como el pombero o el jasy jarete. Será un mito no una fábula, porque no tiene moraleja y eso sólo beneficia a los prevaricadores, que continuarán creciendo como un yuyal tupido en nuestro sistema judicial .

Kattya González
Presidenta de la Coordinadora de Abogados del Paraguay y abogada especialista en Derecho Constitucional y Laboral