Son las dos de la tarde de un sábado cualquiera en el barrio Rodríguez de Francia de Sajonia. En la calle, el sol tira baldes de fuego en su transitar por el día. Pero ahí, en el sótano de una vivienda a metros de la ex Facultad de Medicina, se percibe el jazz. Se siente. En el aire al acercarse se huele jazz, se respira jazz.


Foto: Gentileza

En ese sótano funciona la primera academia de batería del Paraguay fundada por los hermanos Nene y Papi Barreto que hoy lleva el nombre del primero. Hoy en ese histórico lugar, busca erigirse el primer museo de batería en el país. Es así como la bata dibuja la música y marca el ritmo de esta historia.

Emilio Euclides Barreto, mejor conocido como Nene es considerado uno de los mejores bateristas que parió el Paraguay. Su formación en el exterior, así como los contactos y los conocimientos que tenía para la época, lo convertían en el formador de percusionistas más endiablado que poseía el país.

“Era una universidad de música americana en Paraguay”, afirma Bernardo Martínez, ex alumno y actual heredero de una de las academias de batería más antiguas y prestigiosas del país y Sudamérica.

El maestro "Nene" Barreto - Foto: Gentileza
El maestro “Nene” Barreto – Foto: Gentileza

Su preparación era su obsesión, con libros discos y otros materiales de información. “Creo que Nene Barreto debe ser reconocido con la misma importancia que tienen Agustín Pio Barrios para el guitarrista, Luis Alberto del Paraná para los cantantes y Augusto Roa Bastos para el escritor”, dice el creador del Museo.

De ahí la necesidad de crear un espacio para que cualquier persona interesada en la cultura, se acerque a conocer la vida y obra de “Nene” Barreto. Este año se cumplen dos décadas de la desaparición física del Maestro y el discípulo más fiel se encuentra recopilando todos los documentos acerca de su maestro para presentar algo bien organizado y sustentado.

Luego va a buscar el reconocimiento por parte de organismos estatales al proyecto, como la Secretaría de Cultura y el Ministerio de Educación. “Es difícil, cuesta. Pero voy a hacer lo máximo que puedo por el valor que le tengo a Nene y Papi Barreto”, aclara. Nene lo formó como baterista y Papi como profesor.

La Academia de Batería fundada por los hermanos Barreto es considerada la primera y la mejor del país, para quien continúa hoy ‘estirando el carro’, esta imagen se logró por el trabajo que realizaron ambos en el inicio. “Si yo no estaba, igual iba a ser considerada la primera y la mejor”, insiste.

Los primeros años de la academia de batería fueron difíciles. “Nadie creía que esto iba a salir adelante. Los primeros tres años soportamos barbaridades con Papi, nos bajaban la caña, decían que esto no iba a continuar pero acá estamos, bien o mal pero estamos”, afirma.

Hoy con la variedad de profesores, institutos e internet, la responsabilidad es aún mayor, pero destaca que el máximo esfuerzo y el trabajo serio, hacen que el sello de calidad se siga manteniendo.  “Hoy los jóvenes se despiertan y les llama más la atención la música con el internet”, opina.

Bernardo y la bata

Martínez cuenta que su contacto con el instrumento se dio por casualidad a los 15 años. “Apareció una batería entre los muchachos y me tiraron a mí. Yo no sabía nada pero fui conociendo gente”, recuerda. Fue un baterista conocido simplemente como ‘Cacho’ quien le presentó a Nene y ahí comenzó su preparación sería.

Le costó por la exigencia del maestro. Se mentalizó en alcanzar su máximo potencial. “Ver fotos de los más grandes bateristas del mundo, las grandes orquestas y músicos, los instrumentos era lo más increíble”, atesora. Todo eso hizo que se enamore más del instrumento.

Profesor Bernardo Martinez - Foto: Gentileza
Profesor Bernardo Martinez – Foto: Gentileza

Su primera bata fue una Bateria Caf argentina. “No recuerdo si me costó 120.000 o 125.000 guaraníes, era la más barata del mercado pero me enamoré de ella”, relata. Sus padres intentaron que ejecute otros instrumentos pero ‘no hubo onda. Sin embargo, con la bata fue amor a primera zapada.

Luego de la Caf, pasó a una Remo estadounidense que por ese entonces invadieron las tiendas de música locales. Gracias a los hermanos Nene y Papí Barreto y a Getúlio Insfrán, baterista de Los Búfalos y también pionero de la percusión paraguaya, conoció a grandes músicos de la región. “Eso fue porque los hermanos Barreto fueron los primeros en importar instrumentos al país y derivar a las casa de música”, puntualiza.

Cómo se debe tocar la batería

Bernardo Martínez asegura que la técnica para ejecutar este instrumento es compleja pero una vez dominada, se vuelve un universo hermoso.  “La técnica es todo en el instrumento. Sin técnica no se puede hacer nada, por eso les digo siempre a mis alumnos que tengan paciencia con la técnica”, insiste.

El saber controlar y sincronizar manos y pies más el saber cuándo darle suavidad y brutalidad a los golpes, se logra practicando y estudiando. “Vos podés entrar en internet 100 horas al día pero si no practicás, no sirve de nada”, subraya.

Lo ideal es dedicarle entre 90 y 120 minutos diarios al instrumento. En caso de que no se disponga del tiempo, hacerlo en todos los ratos libres e intensificar los fines de semana y feriados, dependiendo de la disponibilidad de cada uno. “Es una continuidad. El dejar de tocar es perjudicial”, advierte.

Profesor Bernardo Martinez - Foto: Gentileza
Profesor Bernardo Martinez – Foto: Gentileza

Martínez observa que el tocar un instrumento es un aprender constante y le atribuye esto a su maestro, porque aún sigue aprendiendo nuevas cosas. “Yo cuando tengo tiempo libre, practico un poco, veo cuantos materiales tengo, me pongo a escuchar música o leer libros. Trato de cultivarme siempre”, indica

Aún así, sus colegas a veces le reprochen que, debido a su trayectoria y experiencia, ya no tiene nada que aprender. “Yo no tengo talento pero tengo perseverancia, disciplina y sacrificio porque si no practico ni estudio me voy a volver mediocre y malo”, reflexiona.

La clave de la evolución está en esos tres valores que se adjudicó. “Los bateristas tenemos una adrenalina especial, nos volvemos locos al tocar y eso tenemos que controlar. Eso se logra con disciplina y técnica. Uno depende de uno mismo ahí”, expone.

“Uno debe llevar el ritmo, no el ritmo a uno”, es algo que les inculca a sus alumnos siempre. No es necesario un metrónomo para dominar el ritmo, solo basta el corazón porque late siempre a la misma velocidad.

“Si no tenés corazón, no tenés pulso, no tenés nada”, resume. La música es una ciencia exacta a su criterio, por eso debe aplicarse esto.

La dedicación, disciplina y pasión heredadas lo llevaron a consagrarse como uno de los profesores más renombrados del Paraguay y en su larga trayectoria vio también ver nacer y crecer a muchos ‘bateros’ reconocidos del país como por ejemplo, el baterista del grupo roquero Flou, Guillermo Gallo; Édgar Chamorro, de Asunsamba; Beto, del Grupo Querubes (heavy metal), los percusionistas de Nde K-chiporros y Los Verduleros y muchos más.

El universo de los bateristas es complejo

Se dividen –y riñan-  en los de carrera y los autodidactas. Para Bernardo  hay que encontrar un punto medio. “Yo creo que debe compensar el estudio con la creatividad y la inventiva, animándose a experimentar y crear nuevas formas. No estoy de acuerdo con que sea solo uno de los dos extremos”, argumenta. Insta a no llevar esto a una guerra entre exponentes de ambas corrientes.

Sobre las marcas, explica que todas lanzan sus modelos en niveles bajo, medio y alto. Después queda a gusto de cada baterista elegir cual comprar. “Nadie te puede decir que tal o cual marca es mejor porque es una cuestión personal”, recalca.

En cuanto a estilo, le gustan más los bateristas tradicionales porque su técnica era brillante con instrumentos de no tan buena calidad como los de ahora aunque rescata a algunos nuevos exponentes. “Si no hubiera origen, no habría nada”, expone.

El nivel actual

Martínez ve en los nuevos bateristas que van apareciendo en la escena nacional un alto nivel de preparación pero no le agradan las rencillas que se generan en redes sociales entre los propios músicos.

Destaca el campo amplio que abrió internet con la gama de materiales de estudio, videos tutoriales y clases magistrales en línea. “La gente se frustra al ver que un extranjero toca mejor pero es solo porque es más disciplinado. El paraguayo es muy capaz, hay gente muy buena, jóvenes bien formados, solo hay que cambiar de mentalidad”, recalca.

Para los que quieran iniciarse en el instrumento, recomienda apasionarse por él, conocer rápidamente los conceptos básicos del mismo. Una vez entrado en esto, va a auto disciplinarse y buscar la superación constante. “El que llega a practicar batería y le gusta; se queda”, cierra.

Las Clases

Pueden anotarse niños y jóvenes, a partir de 9 años. Los horarios son a elección del estudiante y el interesado puede anotarse cuando lo desee. Para más informes, llamar al (021) 422-444, al (0983) 360-633.

 

 

 

Talento familiar – Partes del museo

El alma de Papi, trompetista, arreglador y director de orquesta
El alma de Papi, trompetista, arreglador y director de orquesta
Foto: Gentileza
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La trompera de Papi, arreglador y director de orquesta. Foto: Gentileza
La trompera de Papi, arreglador y director de orquesta. Foto: Gentileza
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