Las autoridades de Malasia prohíben viajar al extranjero durante tres años a los opositores que critican o ridiculizan al gobierno para "salvaguardar la imagen del país", según revela hoy la prensa local.


Malasia prohíbe viajar al extranjero a los críticos con el gobierno.

“Cualquiera que desprestigie el gobierno o lo denigre de alguna manera tendrá prohibido viajar al extranjero”, indicó el departamento de Inmigración al diario The Star.

El veto de tres años se impone desde hace varios meses a quienes critican al gobierno y a quienes lo hacen en el extranjero a partir del momento en que regresan a Malasia.

El director general de Inmigración, Sakib Kusmi, confirmó al periódico la adopción de esta medida y añadió que la posesión de un pasaporte malasio no es ningún privilegio sino un derecho.

“El pasaporte internacional malasio es un documento de viaje expedido por el gobierno (…) Así, el gobierno tiene la potestad de expedir, aplazar o revocar el documento de viaje”, aseguró Sakib que evitó dar cifras del número de afectados hasta el momento.

En los últimos meses, activistas, opositores y disidentes han sido detenidos en los controles de inmigración cuando se disponían a salir del país sin que las autoridades justificaran la decisión.

Entre los afectados se encuentra el diputado del Partido de Acción Democrática, Tony Pua, crítico con el primer ministro, Najib Razak, involucrado en un escándalo de corrupción que le acusa de desviar a sus cuentas mil millones de dólares de un fondo estatal.

Tampoco han podido viajar al extranjero Maria Chin Abdullah, una de las líderes del movimiento Bersih 2.0 que reclama elecciones libres y transparentes, o el activista Hishamuddin Rais, que esta semana evitó una condena a prisión por una acusación de sedición.

Human Rights Watch acusa a Najib de amedrentar a abogados, opositores y activistas críticos con la restrictiva ley de sedición, y de reprimir la libertad de expresión utilizando la ley de comunicaciones contra los que expresan opiniones críticas en las redes sociales.EFE