Uno de cada seis álbumes vendidos en el mundo el pasado año fue obra de un artista del Reino Unido, según reveló hoy la Industria Fonográfica Británica (BPI), en una guía que publica anualmente.


La BPI atribuye este dato al enorme éxito cosechado por todo el globo por artistas nacionales como la popular cantante y compositora londinense Adele.

En este informe, que sirve de referencia para el sector, se indica que la industria musical del Reino Unido es responsable del 17,1 % del mercado global, la mayor participación registrada nunca.

La BPI atribuye este dato al enorme éxito cosechado por todo el globo por artistas nacionales como la popular cantante y compositora londinense Adele o la formación de pop masculina One Direction.

De hecho, Adele fue la mayor responsable del éxito del sector musical británico, al vender 17,4 millones de copias de su tercer álbum, “25”, en tan solo seis semanas.

Pese a esas cifras alentadoras, los ingresos totales en esa industria cayeron el pasado año -frente a 2014- un 1 % hasta los 699 millones de libras (907 millones de euros).

La BPI culpó de esa caída a los sitios online que se subvencionan gracias a la publicidad, como es el caso de YouTube y Daily Motion, con el argumento de que la industria musical recabó más dinero de las ventas de vinilos en 2015 que por “streaming”.

En este sentido, la organización lamentó que esos portales hubieran pagado la “escasa” cantidad de 24,3 millones de libras (31,5 millones de euros) el pasado año, pese a que sus seguidores vieron en “streaming” casi 27.000 millones de vídeos musicales, lo que representó un incremento del 88 % frente a 2014.

La BPI también desveló que la venta de 2,1 millones de discos de vinilo en 2015 reportó a la industria 25,1 millones de libras (32,5 millones de euros).

“Es enormemente alentador que la demanda de música británica sea tan fuerte, pero el hecho de que los ingresos por ventas hayan caído muestran claramente que algo está fundamentalmente roto en el mercado musical”, afirmó Geoff Taylor, consejero delegado de la BPI y de los premios Brit de la música, en el citado documento.

Taylor observó que en 2015, “los fans británicos vieron en streaming casi el doble de vídeos musicales que el año previo; decenas de billones de más visionados”.

Sin embargo, lamentó que “los artistas y los sellos discográficos no se beneficiaron del incremento de la demanda de lo que ellos han creado”, hecho que consideró “equivocado”.

Ese directivo alertó de las “graves consecuencias a largo plazo” de este fenómeno que, en su opinión, “reducirán la inversión en nueva música, dificultarán a la mayoría de artistas su modo de vida, y socavarán el crecimiento de servicios innovadores como Spotify y Apple Music, que pagan de manera más justa por la música que consumen”. EFE