El jefe de la Aero Fluvial declaró que la tarde del 15 de junio de 2012, los pilotos del helicóptero le informaron que no habían podido grabar ninguna imagen porque la cámara de la aeronave no funcionaba. Sin embargo, el 20 del mismo mes (es decir, cinco días después de recibir este informe) le dijo a Don Humberto Rubin que los pilotos habían registrado "mucho material".


La “historia” de las declaraciones de Fleitas empieza el 20 de junio de 2012 (cinco días después de los trágicos sucesos) cuando se comunica con Radio Ñanduti para aclarar que nadie había disparado desde la aeronave.

El comisario especificó cuál era la función del helicóptero.

“El Robinson (…) tiene una cámara de alta potencia de observación y que siempre nosotros llevamos en los desalojos para que el jefe de operaciones primeramente vuele sobre los manifestantes y localice y observe todo lo que dispone la gente en tierra en contra de los policías”.

Al preguntarle Don Humberto sobre si tenía todo registrado, señaló “hay mucho material. Los pilotos van a ser llamados a la justicia”.

Sin embargo, el 17 de diciembre del mismo año (el mismo día que Rachid presentó su acusación) Fleitas le dijo a la 970 lo siguiente:

“Las cámaras venimos utilizando sin ningún inconveniente, pero teníamos problemas con el almacenamiento de la información en el chip de la memoria al pasar en la computadora. No pudimos tomar las imágenes al bajar, no pudimos almacenar las imágenes correspondiente no sabemos si es por el chip que tiene o algunos cableríos que tiene”

“Las cámaras filman sin inconveniente pero lo que tenemos inconveniente es bajar el chip a la computadora, sale todo negro. Ahora recién estamos consiguiendo técnicos paraguayos que están revisando estas máquinas”, señaló.

El efectivo aclaró que los chips no fueron llevados por la Fiscalía y que tampoco hubo una orden para requisarlos, algo que revela la “voluntad” del fiscal Jalil Rachid a la hora de esclarecer los sucedido.


La declaración ante el Tribunal

Para concluir, Roque Fleitas prestó declaración testifical ante el Tribunal que juzga la masacre el 31 de marzo de 2016.

Dijo haber llamado durante el sobrevuelo a los pilotos para preguntarles cómo estaban y que estos le dijeron no tener ningún problema.

A las 18:30 volvió a llamar para saber si consiguieron imágenes desde el aire y éste le contestó que no porque la cámara no estaba funcionando.

Señaló que recibió un pedido del fiscal de la causa y contestó por nota que no tenía ningún registro visual o filmación del hecho.

Agregó que el comandante de vuelo realiza siempre una revisión completa de la aeronave y que no había recibido informe sobre si la cámara estaba operativa o no y que solo los técnicos pueden especificar cuáles fueron las fallas que tuvo.

Indicó que en otros helicópteros se habían tenido inconvenientes y que las imágenes registradas se veían “borrosas”.

Explicó que la cámara funcionaba separada del servidor y que utiliza un chip que se quita y se inserta a una computadora para acceder a las imágenes.

Antes de finalizar su declaración mencionó que el comandante de vuelo verificó esa situación antes del procedimiento y descubrió que estaba inoperativo.

Si quedaba alguna duda sobre la escasa veracidad del testimonio de Fleitas, el ministro Rafael Filizzola señaló que durante su gestión fueron muchas las operaciones que se planificaron en base a las imágenes registradas por la cámara de estos helicópteros.

“Se usaban en operaciones antidrogas y que jamás tuvieron problemas”

Las contradictorias afirmaciones del Jefe de la Areo Fluvial llevan a pensar que las imágenes registradas por la cámara del helicóptero utilizado en Curuguaty o bien contienen información que podría comprometer a los policías que participaron del trágico procedimiento y o echar por tierra la acusación fiscal.