El sábado 30 de julio a las 17:30 horas, el Museo del Barro (Grabadores del Cabichu'i 2716 e/ Cañada y Emeterio Miranda) llevará a cabo una visita guiada a la muestra La Objeción. Acerca de la melancolía en la obra de Carlos Colombino. El recorrido estará a cargo de Lía Colombino, directora del Museo de Arte Indígena, quien brindará explicaciones acerca de las obras expuestas. La actividad no tiene costo y cuenta con el apoyo de la Fundación Itaú Paraguay.


La Objeción

La Objeción se encuentra en la Sala Josefina Plá, en el Gabinete Florian Paucke y en el Gabinete Cabichuí.

Aunque La objeción tiene como figura central la melancolía en la obra de Carlos Colombino, desarrolla además un guión curatorial que mira esa obra desde cierta distancia. Por un lado incluye no solo producciones de Colombino, sino también las de otros artistas que se cruzaron con él o que, en algún tiempo, participaron de una misma escena.

Se trata de una muestra trabajada no solo desde lo curatorial sino desde lo expográfico y lo literario, que interviene las obras expuestas y las confronta con esa idea que atraviesa la obra de Colombino, al tiempo que la recusa. Se incorpora además un material audiovisual inédito de Paz Encina. En los próximos meses se realizarán visitas guiadas, una conferencia y la presentación del catálogo.

La muestra continuará habilitada hasta setiembre de 2016, en los siguientes horarios: miércoles a sábados, de 9:00 a 12:00 por la mañana y de 15:30 a 20:00 por la tarde.

La Objeción 3SOBRE LA MUESTRA

En su texto curatorial Ticio Escobar escribe: “La objeción no es el título de una muestra de Carlos Colombino, sino el de una exposición acerca de su obra o, mejor, acerca de un aspecto central de esa obra: el impulso melancólico que levanta sombras a su paso, por un lado consciente de que la ausencia radical no puede ser reparada y, por otro, rebelado contra ese destino infausto.

Pero en sí misma esta exposición significa una puesta melancólica. La ausencia de Colombino no puede ser enmendada, pero tampoco puede ser asumida: su obra y su memoria impiden que sea callado su nombre y apagadas sus imágenes.

Por un lado, la melancolía de Colombino carga con angustias nocturnas su obra y su escena; por otro, renueva en éstas el anhelo de alcanzar lo imposible: la totalidad, el sentido, la certeza última, la comprensión entera.

Osvaldo Salerno, el museógrafo de la exposición propone un montaje basado en las melancólicas discrepancias entre zonas sombrías e iluminadas y, muy especialmente, levanta una escena movida por el juego de mostraciones y ocultamientos de ciertas obras.