La ministra india de Exteriores, Sushma Swaraj, anunció en rueda de prensa tras una reunión del Gabinete de ministros que la ley supondrá "la total prohibición de la subrogación con fines comerciales".


Aprueban un proyecto de ley que prohíbe los vientres de alquiler en la India.

El Gobierno indio aprobó hoy un proyecto de ley sobre subrogación asistida que, de ser aprobado en el Parlamento, pondrá fin a los “vientres de alquiler” en la India, país que se había convertido en un destino mundial de esa práctica.

Según el Ministerio de Salud, la práctica de alquilar vientres con fines comerciales, la importación de embriones extranjeros o el abandono de un niño nacido bajo gestación subrogada serán penalizados ahora con al menos 10 años de prisión y una multa de un millón de rupias (15.000 dólares).

“Habíamos tenido casos en los que una niña era abandonada o sólo se aceptaba a uno de los gemelos o eran rechazados bebés con deficiencias”, relató la ministra durante su comparecencia.

El apartado más controvertido del borrador de ley es el que permite la subrogación con fines “altruistas”, es decir, sin pago, únicamente a parejas indias que lleven más de cinco años casadas y cuando la madre que presta el vientre sea un “familiar cercano” de alguno de los padres.

Prohíbe la subrogación para solteros, parejas de hecho y parejas del mismo sexo, entre otros.

La India ha sido un destino habitual de muchas parejas que buscaban vientres de alquiler por su bajo costo, la calidad de los servicios médicos y la flexibilidad de los requisitos legales.

El país ha ido endureciendo paulatinamente las leyes sobre esta materia, debido a sus implicaciones éticas y a casos polémicos, que desembocaron en largos procesos legales e incluso en conflictos diplomáticos por la incompatibilidad con las leyes de los Estados de origen.

Según un informe del Gobierno indio de 2009, la India es “un destino predilecto para las parejas extranjeras” que buscan vientres de alquiler, pues existen cerca de 3.000 clínicas que ofrecen estos servicios en una industria que mueve cifras millonarias. EFE