El Senado brasileño inició hoy la sesión previa a la votación prevista para mañana, en la que decidirá sobre la destitución de la presidenta Rousseff.


La audiencia es dirigida por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, como garante constitucional de un proceso que Rousseff califica de “golpe de Estado”, y comenzará con un debate entre la defensa y la acusación.

Según fue acordado con ambas partes, ese debate puede llegar a prolongarse durante unas cinco horas y será la última oportunidad que tanto defensa como acusación tendrán para intentar convencer de sus argumentos al pleno del Senado, constituido en tribunal.

A partir de ese momento, cada uno de los 81 senadores podrá tomar la palabra durante un espacio de 10 minutos, por lo que si todos decidieran intervenir y se cumplen los tiempos, esa etapa consumirá unas 14 horas.

Antes de la votación, el presidente del Supremo hará una pregunta al Senado.

“¿Cometió la acusada, señora Presidenta de la República, Dilma Vanna Rousseff, los delitos de responsabilidad correspondientes a la contratación de créditos en instituciones financieras controladas por el Estado y la apertura de créditos sin autorización del Congreso Nacional que le son imputados y debe por eso ser condenada con la pérdida de su cargo y sus derechos políticos por ocho años?”, indagará.

Para que Rousseff sea desalojada de la Presidencia será necesario que lo apruebe una mayoría calificada de 54 votos, que equivalen a dos tercios de los escaños.

El resultado se conocerá de inmediato y, una vez proclamado por el presidente del Supremo, Rousseff estará fuera del poder o, por el contrario, si fuera absuelta, recuperaría el cargo y relegaría otra vez a la vicepresidencia a Temer. EFE