Hoy se cumplen ocho años de la última definición dramática en una temporada de Fórmula 1 y en la actualidad nos hallamos a dos semanas de un escenario bastante similar aunque con más factores en contra para uno de los protagonistas. Con Estados Unidos y México atrás, Brasil pasa a ser el escenario decisivo para coronar a un campeón… En teoría.


Compañeros de equipo y rivales en la lucha, son los encargados de avivar un espectáculo algo muerto.

Lewis Hamilton podría recapitular aquella temporada de 2007 en la que perdió contra todo pronóstico ante un implacable Kimi Räikkönen, y al otro extremo, Nico Rosberg podría lograr “la gran Hamilton” del 2008 (ironía ¿Dónde?) con sólo ganar la carrera. Si la memoria les falla con aquel momento, un material del canal oficial de la F1 en YouTube ayudará.

Resumiendo. En el GP de Brasil de 2008, Felipe Massa necesitaba ganar en casa pero Hamilton, quien había largado desde atrás, necesitaba como mínimo llegar al quinto puesto y lo consiguió en la última curva, en la última vuelta, rebasando al Toyota de Timo Glock que no cambió los neumáticos secos por los de lluvia, dejando con un trago amargo a los de Ferrari que festejaron antes de tiempo y tuvieron que digerir la derrota de su piloto “carioca” por un solo punto de diferencia.

La posibilidad de que un motor Mercedes vuelva a campeonar de forma casi infartante (pues la lucha entre compañeros de equipo reduce todo a un “fratricidio”) es quizá ese condimento que tanto se hizo esperar durante varias temporadas en la categoría reina, más aún cuando Red Bull estableciera su dominio un año después una oscura temporada 2009.

Late la chance de volver a sentir que se nos para el corazón, al menos por ese punto, pues con los monoplazas de Mercedes sumando cifras que parecen irrompibles y hasta se puede creer que tienen para rato, los aires de monotonía por una escudería dominante todavía se respiran y sin perder intensidad.

Esto parece ser un fenómeno de aburrimiento selectivo, y todo lo que podemos esperar es que en las próximas dos semanas, estemos equivocados; cuanto menos, la afición aguardará por un duelo en que las no extintas órdenes de equipo puedan interferir en esa definición cercana. De cualquier modo, nos queda Abu Dhabi antes de volver a mezclar ingredientes en busca de recuperar el espectáculo.

Luis Enrique Acosta – (@luacostav)