El expresidente de Francia Nicolas Sarkozy subrayó hoy que tras la victoria del republicano Donald Trump en las elecciones estadounidenses, y ante dirigentes como el ruso Vladímir Putin y el chino Xi Jinping, no hay lugar para una Francia débil.


Sarkozy, uno de los candidatos.

En un mundo donde habrá que negociar con dirigentes que no dudan a la hora de defender los intereses de sus respectivos países, “no cabe la impotencia, la debilidad”, señaló el candidato a las primarias del centro y la derecha y aspirante de nuevo al Elíseo, que subrayó que “Francia debe desempeñar su rol y restablecer su autoridad”.

“Francia es y siempre será amiga de EEUU, su aliada, pero una amiga libre, y esa libertad es la que hace la fuerza y el valor de la relación franco-estadounidense”, afirmó.

Sarkozy destacó que Europa y EEUU deben trabajar de forma conjunta porque afrontan la misma amenaza y el mismo enemigo, el terrorismo islamista.

“Para eso necesitamos una Francia potente y una Europa que recupere su liderazgo, su voluntad, su inspiración, su visión. Nos esperan tiempos duros”, advirtió.

Sarkozy añadió que el mundo necesita “una América fiel a su tradición de libertad y democracia”, y señaló que le corresponde a Trump aportar “respuestas creíbles” a las expectativas expresadas por sus ciudadanos.

El político galo dejó claro igualmente que el vínculo entre Francia y EEUU es “indestructible y sobrepasa la personalidad de sus dirigentes”.

Su principal rival en las primarias de Los Republicanos que se disputan este mes, Alain Juppé, dijo estar a la espera de ver cuál va a ser la postura de Trump en materia de comercio internacional o seguridad colectiva, pero advirtió de la importancia de defender los intereses de Francia y Europa.

A nivel interno, Juppé animó a extraer las conclusiones de la elección estadounidense: “No quiero que Francia caiga en la vía del extremismo y la demagogia, razón por la cual debemos unirnos. (…) La respuesta no está en el populismo”, concluyó. EFE