Entre la apatía, la decepción y el humor transcurre hoy la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Bulgaria, un duelo entre el candidata independiente Rumen Radev, apoyado por la oposición socialista, y Tsetska Tsacheva, nominada por el partido gubernamental, el conservador GERB.


“Este dilema, Radev o Tsacheva, provoca en mi mente otro: emigrar o no”, dice Mileni Tracheva antes de dar su voto en uno de los más de 12.400 colegios electorales en Bulgaria.

“Por última vez me coloco en una cola para… votar”, dice otro votante, en una velada alusión a épocas de necesidad.

“Si a alguien le interesa mi voto, pues entonces que me convenza. Si no lo consigue, pues le saludo desde el extranjero”, ironiza Petar Petrov, un analista independiente, criticando “los modos” de la campaña presidencial que el Ejecutivo ha presentado como un plebiscito.

Si no gana Tsacheva, ha advertido el primer ministro Boyko Borisov, el Gobierno dimitirá y se deberán convocar elecciones legislativas anticipadas.

Pero a muchos no le gusta ninguno de los dos candidatos y sólo se trata de elegir “el mal menor”, reflexiona una joven, sugiriendo una “reforma legal” que prohíba votar “a quienes susciten repugnancia”.

Las redes sociales se han convertido en una competición de humor, donde los ciudadanos bromean con la probable derrota del bando gubernamental y las “lágrimas de cocodrilo” de Tsacheva, quien en un debate televisado juró que nunca había apoyado a los comunistas, porque ellos habían fusilado a su abuelo, cuando consta que fue miembro del Partido Comunista.

Otro toque de humor lo aportan algunos medios que evitan la prohibición de anunciar resultados de encuestas a pie de urna antes del cierre de los colegios, a las 18.00 GMT, hablando de carreras de coches o incluso de cebras.

La agencia privada Klub Z observa que va ganando una cebra roja “que está volando hacia el Este y tiene charreteras”, en alusión al exgeneral Radev, antiguo comandante de las Fuerzas Aéreas y considerado cercano a Moscú por pedir que la UE levante las sanciones contra Rusia.

Ya ha recorrido un 60 por ciento del trayecto, frente al 35 por ciento de una cebra azul, que corre de forma caótica pero prefiere la derecha y pretende ser la madre de todas las cebras, una alusión a la “madre de la nación”, como Borisov calificó a su candidata.

Otra agencia, Epicenter.Bg, evalúa en casi 60 kilómetros por hora la velocidad de un “avión de caza rojo” en un rally, frente a los 36 km/hora de una “máquina de construcción de autopistas”, término que alude a un tema electoral favorito del Gobierno.

Pero el Gobierno parece prepararse para una batalla larga: “Al final todo saldrá bien, y si no sale bien no es el final”, escribió en Facebook, en inglés, la viceprimer ministra y ministra del Interior, Rumiana Bachvarova.

Vladislav Púnchev – EFE