En noviembre, el cartismo mostró su máxima debilidad, en tanto que el proyecto de cambio liderado por Fernando Lugo adquirió su máxima fortaleza, expandiéndose por todo el país. El neoliberalismo […]


En noviembre, el cartismo mostró su máxima debilidad, en tanto que el proyecto de cambio liderado por Fernando Lugo adquirió su máxima fortaleza, expandiéndose por todo el país. El neoliberalismo autoritario gobernante, liderado por Horacio Cartes, ensayó en noviembre un recurso desesperado, fuertemente criticado por la ciudadanía común en las redes: intenta quitar de mala manera y sin argumentos válidos al “caballo ganador” de la cancha.

Al efecto, recurrió al dócil Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), ante quien presentó un reclamo contra Lugo por “propaganda engañosa” porque, supuestamente, no puede ser candidato a la Presidencia de la República. El TSJE, pese a lo descabellado y extemporáneo de la querella (las impugnaciones se pueden hacer sólo cuando los candidatos se presentan oficialmente, luego de las elecciones internas simultáneas, las que recién se realizarán dentro de un año), admitió el caso. Se espera el pronunciamiento de esta instancia judicial-electoral en el mes de diciembre.

La argumentación de la oficialista Asociación Nacional Republicana (ANR) es que el artículo 229° de la Constitución prohibe, dice la ANR, a los ex Presidentes ser candidatos a la Presidencia de la República y que Lugo estaría haciendo una campaña electoral “engañosa”, supuestamente porque no está habilitado. Esto último no tiene fundamento, pues ni siquiera es candidato y, además, el reclamo carece de sustento jurídico, como se constata apenas si se lee la Constitución.

En realidad, tal artículo dice textualmente que “El Presidente de la República durará 5 años en sus funciones… no podrá ser reelecto en ningún caso”. Nótese que dice “el Presidente”, no “los ex presidentes”. Por eso, este texto evidentemente prohibe a quien ejerce la Presidencia, es decir, a Horacio Cartes, intentar la reelección, pero no a los “ex presidentes”, como Lugo, que ni siquiera son nombrados en esta prohibición. Pese a la claridad del texto constitucional, aún así los cartistas y otros sectores neoliberales quieren hacer decir a la Constitución lo que no dice, recurriendo a la “justicia amiga” y, así, proscribirlo anticipadamente a Fernando Lugo.

El problema de fondo es que Lugo encabeza todas las encuestas de opinión y Cartes no encuentra otra forma de detenerlo. El problema de Fernando Lugo es su popularidad y el hecho de que si hoy fueran las elecciones sería el indudable vencedor. De ahí que el cartismo –así como toda la oligarquía paraguaya y regional– busque proscribirlo.

Durante el stronismo, la proscripción se llamaba “democracia sin comunismo”.

En el Paraguay sabemos lo que son las proscripciones. El dictador Alfredo Stroessner (1954 – 1989), apoyado por el imperialismo yanki, en plena “guerra fría”, acuñó la frase de “democracia sin comunismo”, que en verdad era democracia sin demócratas; los únicos que podían participar del juego político stronista eran los obsecuentes a la dictadura. Ésta, lo mismo que otras dictaduras de la región (como las de Somoza y Trujillo), hacía una farsa electoral en base a la proscripción no sólo del Partido Comunista y la izquierda, sino de todos partidos y sectores democráticos. Era, en verdad, la “democracia sin demócratas”, con proscripción de todo demócrata; era, en fin, la dictadura que quería presumir de abrir un juego “democrático”, pero lo hacía apenas a sus obsecuentes colaboradores.

Cartes es un antiguo stronista y en no pocas cuestiones busca copiarle al ex dictador. Dado que él tiene problemas para ser reelecto y no pudo modificar la Constitución para ser candidato –e intentar, así, con su inmensa fortuna, volver a ser reelecto– se está orientando, ahora, a imponer a su candidato (hay varios en la lista, uno más neoliberal y autoritario que otro), que será tan incapaz como siempre es el “caballo del comisario”, pero que debe ganar la carrera, pues así lo impone el Comisario. Cartes, para ganar la carrera necesita proscribirlo a Fernando Lugo, el “caballo ganador”, pues de otra forma su caballo, “del comisario”, no tendrá la más mínima chance.

El pueblo argentino sabe lo que es la proscripción, como fue la que ejercieron contra Juan Domingo Perón durante largos años, con diversas excusas, pues la dictadura militar y la oligarquía gobernante sabían que en elecciones libres no podían derrotarlo, como efectivamente ocurrió cuando volvió. Algo similar ocurrió en muchos otros países de la región.

Convicción en la lucha y el triunfo.

El movimiento ciudadano mucho más amplio que se está gestando bajo el liderazgo de Fernando Lugo, con la articulación del Frente Guasu, dará en diciembre un paso fundamental, cuando se reunirán representantes de toda la República en multitudinaria asamblea para fijar las pautas de trabajo para el decisivo año pre-electoral del 2017, ya con vistas a las elecciones generales de abril del 2018.

Este amplísimo movimiento ciudadano, que tiene al Frente Guasu como su principal eje articulador, jamás va a aceptar proscripción alguna y menos la proscripción inconstitucional del líder de todo un pueblo, Fernando Lugo, contra quien no hay ningún motivo de impugnación. La Constitución NO dice “los ex presidentes no pueden ser candidatos”, sino textualmente dice “el presidente (que hoy es Horacio Cartes)…no podrá ser reelecto en ningún caso”. Dice así, en SINGULAR (“el presidente”) y en tiempo PRESENTE (“el presidente”; no dice “los ex presidentes”). Va claramente dirigido contra quien ejerce la Presidencia, no contra quien la ejerció hace un tiempo.

Es posible, también, que Horacio Cartes, la ANR, la “Justicia” y algunos “jurisconsultos” de la oligarquía no sepan leer una simple frase del español –el artículo 229° de la Constitución– pues nuestra educación es pésima. No seamos mal pensados, quizás sea la más auténtica ignorancia y no la mala fe.

No nos engañemos. Si es que no se trata de una improbable supina ignorancia, lo que le preocupa a Horacio Cartes –y al sector más neoliberal y autoritario de la ANR que le apoya– es la popularidad de Lugo y el hecho que no le podrán ganar en las próximas elecciones. Su única chance para mantenerse en el poder es proscribirlo a Lugo, con uno u otro argumento.

A tal intento de proscripción, resistiremos y más temprano que tarde, venceremos. Como en tantas otras luchas, estamos convencidos que la verdad y la justicia finalmente triunfarán. Así como el pueblo paraguayo derrotó a la dictadura en 1989 y a la oligarquía colorada en el 2008, volveremos a triunfar.

 

Ricardo Canese
Parlamentario del Mercosur y ex Coordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos (2008-2012).