Hace 29 años corría el Rally Paris-Dakar un vehículo poco usual. Un Nissan Patrol con mecánica diesel y decorado con los colores de dicha bebida que logró terminar noveno en aquella edición que fuera ganada por Ari Vatanen a bordo de su Peugeot 205 T16 Grand Raid. El mismo marcó un puntapié hacia la tendencia de correr con vehículos impulsados por motores diesel.


Devuelto a sus años de gloria, el Patrol luce inmaculado tras un arduo trabajo.

No obstante, el tiempo parado le pasó factura y el vehículo permaneció olvidado por bastante tiempo en el museo de Salvador Claret, en Girona (España), al punto en que se encontraba en muy mal estado y con el óxido y la corrosión como principales señales de su dejadez.

Pero hubo una luz de esperanza, ocho ingenieros de la firma japonesa, concretamente del Centro Técnico Europeo de Nissan (NTCE) de Barcelona dedicaron su tiempo libre a regresarlo a la vida y tras 2 años de trabajo, lo regresaron a un estado inmaculado. Es el único Patrol de los dos alineados en aquella edición pues del otro se desconoce su paradero.

Juan Villegas, técnico del NTCE describió algo del proceso: “El motor se encontraba en un estado terrible. No se podía arrancar y muchas piezas estaban muy corroídas. Además, el eje delantero estaba bastante dañado. Queríamos que el coche fuera preciso en todos los aspectos, y tuvimos suerte de conseguir los antiguos diseños y manuales de servicio del NTCE. Realizamos todos los ajustes para dejar la misma configuración que la del París­-Dakar”.

Las especificaciones son las originales: Motor de 4 cilindros en línea, 146 caballos de fuerza, 1.600 kilogramos y una velocidad máxima de 150 kilómetros por hora.

 

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