Para el certamen se inscriben toda clase de vehículos buscando atravesar los inhóspitos terrenos de los países que les toca recorrer por 2 semanas, y por lo general todo es válido en busca de lograr el objetivo: llegar a la meta, o mejor aún, ganar la competencia. En 37 años de historia, algunas de las apuestas más extrañas fueron estas.


Un ejemplar histórico fue el Peugeo 405 T16 Grand Raid.

Renault 4

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En la primera edición del Rally Paris-Dakar, los hermanos Claude y Bernard Marreau participaron con un ejemplar del Renault equipado con un Kit Sinpar de tracción integral, igualmente su chasis fue reforzado y le fueron construidas barras de torsión específicas. Para poder sobrevivir a la odisea, montó un motor del Renault 5 Alpine Gr.2 llevado a los 130 caballos de fuerza.

Rolls-Royce Corniche

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El sacrilegio más interesante jamás cometido con un auto de lujo nos lleva a 1981, dos años después del primer Rally Paris-Dakar. Más allá de lo curioso que resulta un auto de lujo -totalmente despojado de ello- corriendo un raid, el resultado fue muy funcional. Reemplazaron su V12 por un V8 Small Block de Chevrolet asociado a una transmisión manual de 4 velocidades en lugar de la automática original.

Jules II Proto 6×4

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Fue el producto de una apuesta del piloto francés Thierry De Montcorgé, en 1984 inició sus trabajos de un prototipo excepcional que en principio tendría en mente el Rally Beijing-París. El auto fue patrocinado por la marca de perfumes Christian Dior que publicitó su fragancia Jules igual que en el Corniche y el prototipo se construyó con la premisa de ser “autónomo” en la resolución de problemas.

Básicamente no existen límites, salvo los económicos, para la imaginación de aquellos que se atreven con un duro raid como este. Indistintamente de lo que puede parecer a algunos la idea de correr con autos que en principio pudieran no estar hechos para soportar modificaciones que los adapten a ser vehículos todo terreno, es propicio reconocer la admiración que habrá producido verlos correr en sus tiempos.

Luis Enrique Acosta – (@luacostav) 

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