La ingeniería es clave para tomar partido en una competencia con un nivel de exigencia como lo tiene el Rally Dakar, pero no es un impedimento para trasladar algunos ejemplares del rally "más convencional" a un grado de dureza naturalmente sin igual ¿Quién más movería en estos tiempos un auto de rallyes al Dakar?


Giros radicales, el común de algunos autos emblemáticos del Rally mundial.

 

Peugeot 405 T16 (Grupo B) Pareciera ser que poco o nada le importó a Peugeot que desterraran al Grupo B de la competición; es como si se sentaran a decir en el equipo que no se violan las reglas al meter un Grupo B a un Rally Raid. Así lo hicieron con el 205 T16 y desde luego que repetirían con el 405. Infortunadamente, la anécdota más recordada sobre este coche es cuando la unidad de Ari Vatanen fue robada del parque de asistencia en Malí.

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El motor era su tradicional PSA XU9 T, de 4 cilindros, sobrealimentado por un turbocompresor Garrett en posición trasera transversal, la potencia podía variar en función de las necesidades de 400 a 600 caballos de fuerza a 7.500 revoluciones por minuto y 500 Newton-metro de par motor que enviaba la potencia a las 4 ruedas; el segundo 405 fue pilotado por Henri Pescarolo.

Citroën ZX (Grupo A). Aunque no exista una vinculación directa entre el auto de rallyes y el de raid, no se puede descartar que el proyecto naciera a partir de la idea de dar un salto igual que lo hiciera Peugeot y con éxito. El ZX Rallye-Raid vio la luz en 1991, pero no fue sino hasta 1994 cuando al mando de las duplas de Pierre Lartigue/Michel Périn  y Hubert Auriol/Gilles Picard lograran un “doblete” histórico para la marca.

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El modelo que ganó en aquella ocasión mejoró la potencia de su motor de 2.5 litros turbo hasta los 330 caballos de fuerza y 579 Newton-metro de par motor, unas cifras apropiadas para escalar las dunas en el desierto. Dicho motor estaba asociado a una caja de cambios TJ manual de SIETE velocidades y un sistema de tracción total.

Seat Córdoba (WRC) La Sociedad Española del Automóvil de Turismo (SEAT) pensaba celebrar sus cincuenta años a lo grande, y su éxito con el Córdoba WRC en España y el campeonato mundial todavía no parecían suficientes. Aliándose una vez más con el equipo Repsol-YPF, tomaron al auto de rallyes con un motor diesel de 2 litros, 21 0 caballos de fuerza, tracción total, suspensiones McPherson y neumáticos Michelin.

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Su piloto fue “Búfalo” Gil, quien no se amedrentó por el reto de llevar un turismo en medio de todoterrenos de raza pura (eventualmente ganó Jutta Kleinschmidt) e inclusive lideraron por una etapa disputada en Madrid. No obstante, los problemas de dirección y otras averías en los electroventiladores se hicieron sentir en el Córdoba y abandonaron a 2 etapas del final.

Si bien, de estos casos no se volvió a saber en mucho tiempo, particularmente porque no se vieron intentos posteriores, el buen sabor de la experimentación en el Dakar refleja que la validez para correr se reduce a una palabra: Todo.

Luis Enrique Acosta – (@luacostav)

 

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