Bien es sabido que para poder sortear los terrenos más difíciles tanto en África, por los años anteriores, como en Sudamérica, se necesita un duro entrenamiento enfocado a la resistencia física, pues de los vehículos se encargan los ingenieros. También el hecho de que la edad es sólo un número y esta edición lo prueba.


Este Hino 500 lo conduce el "Abuelo del Dakar"

Xavier Foj. El piloto español de 57 años ostenta el record de más participaciones en el Dakar entre sus connacionales, 27 para ser exactos; para esta nueva edición de la competencia se anota con su auto y copiloto de siempre: un Toyota Land Cruiser que conoce a la perfección al igual que su navegante, el argentino Ignacio Santamaría. La dupla luchará en la categoría T2.2 (Todo Terreno de serie – diesel).

Xavier Foj en el Dakar 2016

Antonio Ramos. También español y con 57 años de edad, el piloto del equipo Himoinsa Dakar Team participará por doceava ocasión y tras 10 años de ausencia debido a la ausencia de patrocinio. Su primer asalto fue en 1996 a bordo de una motocicleta Honda XR600 que preparó por cuenta propia. Este año lo hará a bordo de una KTM 450 en la categoría 2.2 Maratón (Motocicletas).

Ramos presentado en el Himoinsa Dakar Rally Team.

Yoshimasa Sugawara. Llamado “el abuelo del Dakar”, el japonés de 75 años sumará con esta edición su trigésimo cuarta participación consecutiva -7 más que el mismísimo Stéphane Peterhansel- y será copilotado por Mitsugu Takahashi.  Su primera participación fue en 1983 con abandono y en la categoría de motocicletas. El Dakar 2017 lo afrontará con un Hino 500 Series en la categoría T4.2 (Camiones de menos de 10 litros).

Sugawara en el Dakar 2014.
Sugawara en el Dakar 2014.

Cualquiera sea el resultado, si algo puede concluirse de todo esto es que más allá de los riesgos que representa competir en una disciplina como el Rally Raid, la edad no representa impedimento alguno en tanto puedan conjugarse el factor económico y las ganas de surcar terrenos difíciles año tras año. Varias participaciones para estos tres casos ejemplificados lo avalan. Tal cual lo dijera Laurent Lazard en la cabina de la Rock and Pop: “El Dakar es una Droga y sólo se piensa en ello”, y volver a cada edición es la prueba viva de aquellas palabras.

Luis Enrique Acosta – (@luacostav)

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