Normalmente las competencias como el Rally Cross-Country o el Raid ya son duras de por sí atendiendo al tipo de terrenos en el que los corredores se muestran desafiantes de atravesar, pero la dificultad siempre puede aumentar. La inclusión de Bolivia al Rally Dakar no puede relacionarse con otro aspecto sino la altura sobre el nivel del mar, y este año, el riesgo subirá más de la cuenta.


Aunque el Salar de Uyuni es un atractivo, también es parte de la "zona roja" de la competencia por su altitud.

Este año, el Dakar tendrá cinco días (incluyendo el descanso en La Paz) donde la altura llegará a los 4.000 metros siendo la cota máxima de 4.500. La primera e importante advertencia para los competidores es simple: quien no esté preparado para tolerar la altitud, padecerá más de lo normal.

Las cifras hablan por sí mismas. 5.000 metros sobre el nivel del mar significan una reducción del oxígeno al 50% respecto al que normalmente podemos respirar. La “caída en picada” del oxígeno para nuestros pulmones es de un 20,9% disponible al 10%.

Para sobrevivir a estas circunstancias, varios pilotos han realizado entrenamientos previos en situaciones similares o aclimataciones en cámaras hipóxicas (para simulaciones de altitud) que como mínimo se predisponen a 4.000 metros.

Según especialistas, los problemas con el que los pilotos deberán lidiar son: el insomnio, el dolor de cabeza, la deshidratación y la fatiga, por lo que se recomienda cuidar la alimentación, la hidratación y el descanso.

El Dakar de 2017 se presta más duro que nunca y las promesas de Marc Coma empezarán a verse cumplidas desde el momento de la largada.

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