Marcos Ybañez acusa al rector Abel Bernal de querer imponer una dictadura y anticipa una nueva revuelta estudiantil.


Por Marcos Ybañez

La Asamblea Universitaria en su sesión de hoy asestó un duro golpe a la esperanza de lograr el inicio de un proceso de reforma universitaria en la Universidad Nacional, traicionando el espíritu de cambio de la primavera estudiantil, lo cual profundizará la crisis de la educación superior y será el detonante de nuevas movilizaciones; se aprobaron artículos en el Estatuto que imponen un copamiento docente en el gobierno universitario y recorta la participación de los otros estamentos.

Los docentes lograron ampliar su mayoría y dejar a los demás estamentos con una participación decorativa o testimonial. En la Asamblea Universitaria hubo tres mociones para la representación en el Consejo Directivo 8 – 3- 3, 7-3-3 y 7-4-4.

En las votaciones que fueron secretas ganó la moción 1 o sea 6 docentes, más decano y vice, tres egresados y tres estudiantes. Con esto proporción, la participación en el Consejo queda peor que en la época del “Estatuto de Froilán”.

El decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNA, Nicolás Guefos, del equipo del actual del rector Abel Bernal, encabezó el golpe a la institucionalidad de la UNA, cercenando el derecho a la participación y la equidad en la representación de los estamentos.

Guefos, posee fuertes cuestionamientos a su gestión y en la actualidad está obsesionado con la posibilidad de convertirse en el sucesor de Bernal como rector, aunque su perfil y negros antecedentes no lo ayudan.

Los reclamos estudiantiles de que ningún estamento tenga mayoría propia quedaron en aguas de borraja. El Consejo Directivo es un órgano de gobierno muy importante en la UNA, ya que allí se toman las decisiones cotidianas como sumarios, concursos de escalafón docente, permisos, etc…

El plan de golpe en la UNA fue avanzando a medida que los estudiantes se fueron desmovilizando y volvían a sus clases. El actual rector, Abel Bernal, que lleva 20 años en la estructura de la UNA, tras suceder en el cargo al ex rector Froilán Peralta, no cumplió con los compromisos de iniciar un proceso de cambio sino que, al contrario, hizo una férrea apuesta a mantener el status quo y la estructura de corrupción de la era Froilán.

Crece la indignación en la UNA

Tras conocerse el resultado de la sesión de la Asamblea Universitaria estalló la indignación de los jóvenes de las diferentes facultades. Ya se habla de la posibilidad de una nueva primavera estudiantil con movilizaciones al sentirse “traicionados”.

Sin embargo, el sector más duro del grupo docente en la UNA recurre a todo tipo de presiones, maniobras, prebendas y chantajes para imponer una “etapa represiva de los diferentes estamentos que se les oponga”.

Bernal vuelve a desnudar su papel en la UNA;  desde hace dos décadas es el hombre que “opera con un equipo docente” para dar continuidad a la dictadura universitaria y mantener o aumentar los privilegios de un solo estamento, con el claro objetivo de controlar la UNA para fines que no responden a la Universidad sino a grupos de poder partidarios y económicos.

Una nueva primavera universitaria se avecina y tanto el rector Bernal, Guefos y otros están en la cuerda floja.