Físicos e ingenieros del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) comenzaron hoy a reemplazar el "corazón" de uno de sus experimentos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), a fin de mejorar su capacidad de medir las propiedades precisas del bisón de Higgs, entre otras capacidades.


La mayor parte de la operación se llevará a cabo este miércoles, en lo que ha sido descrito por el CERN como un proyecto “altamente complejo”, dado que se lleva a cabo a cien metros bajo la tierra y es “uno de los hitos más importantes de cara a la reanudación del LHC esta primavera”, señaló el laboratorio en un comunicado.

El trabajo se lleva a cabo en el CMS, uno de los cuatro detectores principales del acelerador, que tiene forma de un anillo de 27 kilómetros de circunferencia y se encuentra dentro de un túnel a unos 100 metros bajo tierra, en la frontera de Suiza y Francia.

El corazón del experimento CMS es el detector de píxeles.

La operación bajo tierra “mejorará la capacidad del CMS de medir las propiedades precisas del Modelo Estándar (la teoría que describe las partículas de la materia que conocemos y sus interacciones), incluidas las propiedades del bosón de Higgs”, explicó el CERN.

El bosón de Higgs era la última pieza que faltaba descubrir en el Modelo Estándar de la física moderna, que ofrece la mejor explicación sobre las partículas fundamentales conocidas y las fuerzas que las regulan.

Desde 2016 el LHC ha estado proporcionando un mayor número de colisiones simultáneas y el nuevo detector de píxeles permite registrar los datos de manera más eficaz, sostiene el CERN.

El reemplazamiento, planificado con muchos años de antelación, forma parte del ciclo de vida de los detectores de partículas.

El LHC y sus experimentos están actualmente inmersos en un proceso de mantenimiento y de consolidación antes de que el gran colisionador “despierte esta primavera y lleve una vez más a las colisiones de partículas a la velocidad de la luz”. EFE