El juicio se inició hoy en la Base Naval de Callao para establecer su responsabilidad en el atentado de la calle Tarata de Lima en 1992, que causó 25 muertos.


Guzmán, de 82 años y visiblemente envejecido, acudió a la sesión del juicio junto con los otros cabecillas, sobre los que pesa también una acusación de tráfico de drogas, después de que el pasado 14 de febrero tuviera que suspenderse el inicio del proceso debido a su mal estado de salud.

En esta ocasión no hubo ninguna ausencia y el juicio pudo iniciarse sin ningún problema bajo la dirección del colegiado A de la Sala Penal Nacional, dirigido por el juez René Martínez Castro en un ambiente de la Base Naval del Callao, donde Guzmán purga prisión perpetua por terrorismo.

Entre los cabecillas de Sendero denunciados por este atentado se encuentra también la esposa de Guzmán, Elena Iparraguirre, y sobre ellos pesa una petición de cadena perpetua y el pago de 400.000 soles (121.000 dólares) como reparación civil como autores mediatos del ataque con coche bomba contra un edificio residencial de la calle Tarata, en el acomodado distrito de Miraflores.

El 16 de julio de 1992 un comando de Sendero colocó un vehículo cargado con 400 kilos de dinamita en esa céntrica calle que al explotar destruyó varios edificios y causó 25 muertos, 155 heridos y 360 familias damnificadas.

Tras la captura de la cúpula de Sendero en 1992, las acciones de la banda se dirigieron a casos aislados de secuestro y extorsión, y en los últimos años a dar seguridad y participar en el tráfico de drogas en el Alto Huallaga y en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), según las autoridades. EFE