Un equipo de arqueólogos desenterró ayer una nueva parte de la gigantesca y recientemente hallada estatua que se cree que representa a Ramsés II, uno de los faraones más poderosos del antiguo Egipto.


El descubrimiento de la estatua, que mide en torno a ocho metros, fue anunciado el pasado jueves. Se encontraba sumergida a una profundidad de tres metros en aguas subterráneas bajo el barrio obrero de Al Matariya, en el este de El Cairo.

Entre otras piezas, fueron rescatadas partes de la corona, un fragmento de la cabeza, el ojo derecho y la oreja izquierda. Ayer se recuperó la parte superior de la escultura. El equipo de arqueólogos lleva excavando en la zona desde 2012.

“Probablemente pertenece a Ramsés II o a un gobernante anterior, de modo que después fuera utilizada como Ramsés II”, señaló el ministro egipcio de Antigüedades, Jaled el Enany. Según añadió, el hallazgo es “uno de los más importantes de los últimos años”.

“Esperamos encontrar el resto de la estatua, pero es posible que fuera reutilizada para otros monumentos en El Cairo”, señaló a los reporteros Dietrich Raue, director del equipo alemán de arqueólogos que trabaja en colaboración con expertos locales.

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Se espera que en unos días las piezas halladas puedan exhibirse en el Museo Egipcio, en el centro de El Cairo. El año que viene, los restos serán trasladados al Gran Museo Egipcio o Museo de Giza, que se está construyendo a las afueras de la capital, a escasos kilómetros de las famosas pirámides.

Ramsés II fue el tercer faraón de la dinastía decimonovena y gobernó el antiguo Egipto durante 66 años, desde el 1279 a.C. Es conocido tanto por sus expediciones militares como por los vestigios de su mandato, entre los que destaca el templo de Abu Simbel.

Agencia DPA